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La Biciola: la ingeniosa apuesta para conservar ecosistemas costeros en Venezuela
Por Reyber Carrillo, geográfo
La “Biciola” es una estructura parecida a una bicicleta que limpia las playas de microplásticos contaminantes. Conoce el equipo venezolano que está trabajando en esta original iniciativa y que tiene como primer punto de impacto Pampatar, en Margarita
Venezuela ha sido clasificada por expertos ambientales como un territorio “megadiverso”, y ese calificativo no solo alude a la pintoresca red de escenarios paisajísticos que la conforman, sino a la amplia gama de especies que la habitan. Esa realidad supone ventajas naturales que fueron capitalizadas en el pasado, a través de prácticas ecoturísticas y programas de aprovechamiento de recursos naturales, pero la actualidad es otra.
Actualmente, los problemas ambientales se intensificaron, acrecentando la deuda que la sociedad venezolana tiene pendiente con sus espacios naturales. Un grupo de venezolanos entendió esto y se puso a la vanguardia de la innovación tecnológica al servicio de la restauración de ecosistemas; de esta manera surgió un proyecto bautizado como “Biciola”. Se trata de una bicicleta no convencional que limpia las playas de microplásticos contaminantes en la medida que busca cambiar la forma en que las comunidades perciben el tema ambiental y se involucran en las prácticas a favor de la conservación de ambientes naturales y de la biodiversidad.
La problemática ambiental en Venezuela tiene muchas caras, desde la invasión de especies exóticas en Mochima hasta la desaparición de glaciares en la Sierra Nevada, y no son pocas las que están ligadas de una u otra forma a la acción humana. La contaminación de las costas es una de esas caras visibles, pues ante las fallas que presenta el sistema nacional de recolección, manejo y deposición de desechos sólidos, este tipo de ambientes naturales termina convirtiéndose –con alevosía o sin ella– en vertederos espontáneos de basura y, por consiguiente, en espacios con altos niveles de acumulación de microplásticos.
¿Qué son los microplásticos?
Los ambientes naturales, sean frágiles o no, tienen enemigos silentes que en los tiempos que corren aumentan en forma y número como consecuencia de las actividades que desarrollamos los seres humanos, actividades que demandan cada vez más materiales y compuestos inorgánicos. Los microplásticos entran en esa categoría, y se han convertido en una amenaza no solo para los ecosistemas y las especies que los habitan, sino para la salud de los seres humanos.
Los microplásticos son los residuos en los que se convierte un plástico cuando empieza a descomponerse por estar expuesto a la intemperie. Pueden medir menos de 5 milímetros y esto los hace casi imperceptibles a simple vista. Tienen la capacidad de ocupar el agua, el aire y el suelo, y esto propicia las condiciones para que estén presentes en distintos eslabones de la cadena productiva, permitiendo en muchos casos su infiltración hasta los bienes finales de consumo humano.
La comunidad científica en general ha llegado a consensos conceptuales e informativos en torno a la definición de los microplásticos y ofrecen datos específicos que ayudan a caracterizarlos con precisión y a poner en perspectiva su impacto. Por ejemplo, es un hecho que por cada ser humano hay alrededor de 250 piezas de microplástico, asimismo, se ha registrado la presencia de microplásticos en la leche materna, la sangre y la placenta de mujeres que han dado a luz.
Datos como estos revelan que esta realidad emergente amerita acciones contundentes no solo en lo referente a la gestión ecosistémica, sino en el tópico de la salud pública. Ante ello, la Biciola se enarbola como una alternativa sostenible que apuesta por el ingenio científico de talentosos investigadores venezolanos para hacerle frente a esta nueva coyuntura ambiental.

De izquierda a derecha: Mariana Hernández, María José Barrios, Jemimah Rivera, Igor Castillo, el equipo detrás de esta innovación
¿Cómo surge la Biciola y de qué se trata?
Cuando Mariana Hernández Montilla, bióloga venezolana egresada de La Universidad del Zulia y estudiante de doctorado en la Universidad de Manchester, fue a Estados Unidos en 2015, la imagen de bienvenida fue un racimo de cambures y unas manzanas forrados en extensos rollos de plástico. Esta situación se repitió en cada tienda de víveres que visitó, y eso despertó motivaciones que la llevaron a sumarse en las filas de los luchadores contra el uso excesivo de plásticos.
Esta bióloga con pasado en la Universidad de Los Andes, en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y en Provita, unió esfuerzos con sus colegas Igor Castillo y Jemimah Rivera, a quienes se sumó la diseñadora gráfica María José Barrios, e inventaron una herramienta tecnológica para limpiar playas de microplásticos.
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La Biciola funciona a partir de un sistema mecánico conformado por un cuerpo cíclico de ruedas y pedales, enclavado en puntos estratégicos de la playa, con un tambor manual que facilita el tamizado y extracción de unidades de plástico no mayores de 5 milímetros. Una vez que los microplásticos entran en el tamiz ocurre un proceso de centrifugación que los separa de la arena limpia. El instrumento funciona como una bicicleta de gimnasio, por lo que es factible la puesta en escena de estrategias de desempeño y captación de voluntarios.
“Cuando empecé a indagar sobre las cantidades tan grandes de plástico que utilizamos día a día, especialmente los de un solo uso, entendí que tenemos un verdadero problema, entonces Igor me ayudó a calmar esa inquietud y le dimos forma a la idea de la Biciola”, explica Mariana Hernández Montilla.
Para Montilla, este proyecto trasciende el mero hecho de limpiar una playa y se arraiga en los estímulos que, como sociedad, debemos empezar a promover para despertar la consciencia ambientalista en la ciudadanía y acercarla a las posibles soluciones.
“La Biciola cuenta con distintas etapas metodológicas, y una de las primeras es captar la atención y el interés de las personas. Para eso está estipulado un experimento social que ayude a entender las motivaciones individuales que existen para proteger al planeta. Este experimento busca medir cuán dispuestas están las personas a hacerse partícipes de proyectos como la Biciola. Cada jornada cuenta con ambientación musical, dinámicas recreativas y charlas pedagógicas en las que se imparta conocimiento asociado a la amenaza que representan los microplásticos y al papel de la Biciola como medida mitigante”, señala el biólogo Igor Castillo.
Pero además, el proyecto es en sí mismo una convocatoria abierta a equipos multidisciplinarios de trabajo en el ámbito del manejo y procesamiento de desechos sólidos, pues los microplásticos pueden ser sometidos a procesos industriales que apunten al reciclaje y la reutilización en distintos sistemas productivos y los reintroduzcan en éstos como nuevas materias primas.
Además, el papel de la diseñadora María José Barrios ha sido esencial para cohesionar el engranaje tecnológico con las estrategias creativas, de allí que la Biciola y todo el entramado estético en torno a ella pueda percibirse como una estrategia de humanización paisajística desde la sostenibilidad ambiental.

El tambor manual facilita el tamizado y extracción de unidades de plástico no mayores de 5 milímetros
El contexto nacional como limitante
A excepción de Mariana Hernández, el resto del equipo que dio origen a la Biciola se encuentra en Venezuela. Esta realidad ha resultado, con sus bemoles, en un complemento armónico, pues mientras una parte del equipo funge como el cable a tierra que acerca el proyecto a su patio, la otra parte funciona como embajadora del genio e ingenio venezolano en distintas instancias y latitudes.
La iniciativa Biciola fue uno de los 50 proyectos seleccionados por el Ocean Solutions Grants, a través de su plataforma Experiment, para recibir apoyo y asesoría en materia de educación ambiental y divulgación, así como un pequeño incentivo económico, sin embargo, como todo proyecto de innovación tecnológica, amerita una mayor inversión.
“Aunque el proyecto ha sido visto con buenos ojos por expertos en ecología y conservación ambiental dentro y fuera de Venezuela, las posibilidades de financiamiento son limitadas, por eso hemos tenido que movernos aquí y allá para avanzar en ese sentido”, comenta Hernández.
La inversión económica en Venezuela, venga del sector público o privado, resulta muy tímida si se compara con otros países de la región que no palidecen al dirigir generosas porciones de sus propios PIB a la atención ambiental en materia de mitigación y adaptación al cambio climático. Las limitaciones económicas que tienen proyectos de vanguardia como la Biciola son síntomas de dicha realidad.
No obstante, el tesón de los profesionales en ciencias como la Geografía o la Biología son el motor que no claudica ante la lucha ambientalista. “El primer prototipo de la Biciola será instalado en Pampatar” –añade la bióloga Jemimah Rivera– “pues qué mejor escenario que la isla de Margarita para empezar a frenar la degradación de nuestras playas. Además, se trata de un ejemplar costero que le ha conferido a Venezuela un gran valor paisajístico, cultural y patrimonial”. La Biciola puede ser, en definitiva, una bandera necesaria para que la ciudadanía venezolana se empodere de conocimiento y se haga partícipe de eso que, hasta ahora, le es tan etéreo: la acción ante la crisis ambiental global.
Puedes contribuir a la causa Biciola a través de este link: https://experiment.com/projects/can-cycling-help-clean-up-microplastics-from-beaches-and-conserve-coastal-ecosystems
elestimulo.com
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El ingeniero ambiental que cambió su profesión por las tortitas de maíz: «Quiero llevar el sabor de Venezuela a cada rincón de España»

David Díaz Rojas es el propietario de La Cachapera, una «embajada gastronómica venezolana» que cuenta ya con seis restaurantes en España, dos de ellos en Madrid.

Si alguien sabe de cambios radicales en su vida profesional, ese es David Díaz Rojas. Este venezolano de 46 años ha pasado de ser director regional en una prestigiosa multinacional inglesa con sede en Barcelona, con tres posgrados a sus espaldas y una carrera consolidada como ingeniero ambiental, a volcarse por completo en el arte de la cachapa: una tortita de maíz dulce natural recién molida, crujiente por fuera y tierna por dentro, que se dobla por la mitad y se rellena de queso fresco o ternera mechada. Un producto típico de Venezuela, 100% libre de gluten con el que este ex directivo ha conquistado los paladares más diversos en la ciudad catalana y ahora está logrando lo mismo en Madrid.
Su afición por este alimento viene de largo. Mientras que de lunes a viernes se dedicaba a la auditoría en la empresa en la que trabajaba, los fines de semana preparaba cachapas y las presentaba en pequeñas ferias y eventos masivos de Cataluña, como el Barcelona Harley Days, un encuentro de motos en el que participó en 2015. Pronto descubrió que el producto no solo enamoraba a sus compatriotas venezolanos, sino que también tenía una aceptación local. A esto se le sumó la original estética vintage de sus puestos, que aprendió en su paso por Palomarket Fest (mercado de diseño en Barcelona) y con los que empezó a llamar la atención en todas las ferias donde participaba.
Lo que inició como un emprendimiento de fin de semana terminó por convertirse en una obsesión y, finalmente, en su profesión. El verdadero punto de inflexión ocurrió en 2017, en una feria en Castellón. Una joven venezolana, tras probar una de sus cachapas, rompió a llorar porque el sabor le recordó a las que hacía su madre fallecida, de quien no pudo despedirse. «En ese momento entendí que lo que estaba haciendo era mucho más que comida; era amor, tradición y memoria», reconoce David.
Decidió entonces abrir su primer restaurante en 2018, en la calle Villaroel de Barcelona, y que llevaría por nombre La Cachapera. Empezó con 14 mesas para un aforo de 50 personas. Creó una carta que incluía ocho cachapas de diferentes rellenos, tequechapas (versión propia de tequeños hechos con harina de maíz, en vez de harina de trigo), arepas, cachapitas (cachapas en miniatura) y el plato tradicional de la gastronomía venezolana, el pabellón criollo.
Aunque en los primeros meses seguía con su trabajo de auditor, finalmente tuvo que renunciar para poder atender tanto el local como los puestos de las ferias donde seguía participando. Dos años después, comenzó a obtener beneficios, pero entonces llegó la pandemia.
Su visión de negocio fue prodigiosa. Cuando vio que el tema del Covid era muy serio, «empecé a fabricar y a congelar nuestros productos. Tuve una reunión para crear nuestra propia plataforma de delivery y, cuando nos confinaron, ya tenía cuatro empresas para llevar los pedidos a domicilio. Eso ya me dejó más tranquilo», cuenta Díaz.
Durante esa etapa, el empresario asegura que vendió más a través de delivery y con horario de restricción que con el restaurante abierto. «La campaña por Instagram fue vital para comunicar que estábamos abiertos entregando nuestro producto a domicilio en Barcelona y también en las afueras. Incluso repartía yo mismo», relata.
SEGUNDO LOCAL Y SALTO A MADRID
En 2022 inauguró un segundo local en Barcelona (Marina, 241) junto con sus hermanos, y casi al mismo tiempo instaló en Madrid su primer restaurante en la capital, en Chueca. El segundo llegó el pasado abril (Hermano Garate, 6), en la zona de Cuzco.
La Cachapera cuenta hoy con seis locales distribuidos entre Barcelona, Valencia y Madrid. Bajo el Holding Grupo Cachapera, este ingeniero dirige hoy un negocio que superó los 6,5 millones de euros de facturación en 2025, posicionándose como una marca especializada en la auténtica cocina venezolana y que tiene un objetivo marcado: «llevar el sabor de Venezuela a cada rincón de España antes de 2028».
Para su creador, este restaurante es un negocio con alma, que conecta al público con la gastronomía, la música y la estética del caribe venezolano. Esencia que para David también es transmitida por el servicio que ofrece esa «gran familia de trabajadores» de múltiples nacionalidades que componen el personal de su empresa.
Su llegada al mundo de la hostelería también tiene una historia familiar, que guarda una herencia silenciosa. Su abuela paterna tuvo una cachapera en Venezuela y el logotipo de su marca, Fina, es un homenaje a las mujeres de su familia: su madre, sus abuelas y sus tías.
Pero el éxito de La Cachapera también se mide por su impacto social. Fiel a sus raíces, David colabora con fundaciones como Comida de Esperanza para combatir la desnutrición infantil en Venezuela.
Con la mirada puesta en Bilbao, Málaga y Zaragoza, David sigue cocinando historias, convencido de que su verdadera carrera profesional es ir brindando cobijo a los venezolanos a través de sus sabores, como aquel día que decidió bajarse del camión de comida para abrazar a una clienta que lloraba de nostalgia.
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Madrid rendirá homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela con un gran acto en la Puerta del Sol

Madrid, 5 de julio de 2026. La Comunidad de Madrid celebrará el próximo martes 7 de julio, a partir de las 19:00 horas, un acto institucional en la Puerta del Sol para rendir homenaje a las víctimas del doble terremoto que afectó a Venezuela el pasado 24 de junio.
El evento reunirá a representantes institucionales, miembros de la comunidad venezolana residente en España, organizaciones sociales, voluntarios y ciudadanos que desean expresar su solidaridad con el pueblo venezolano.
Antes del homenaje, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, mantendrá un encuentro con el presidente electo de Venezuela, **Edmundo González Urrutia>, con quien analizará la situación humanitaria y las iniciativas de cooperación desarrolladas tras la emergencia.
Durante el acto se realizará un minuto de silencio en memoria de las víctimas, una oración dirigida por un sacerdote y un reconocimiento especial a los integrantes del Equipo de Respuesta Logística Inmediata de la Comunidad de Madrid (ERICAM), así como a los voluntarios que han impulsado campañas de ayuda humanitaria desde España.
Asimismo, se proyectarán mensajes audiovisuales de venezolanos residentes en Madrid y ciudadanos españoles, reforzando el vínculo de solidaridad entre ambos pueblos.
La Puerta del Sol volverá así a convertirse en un punto de encuentro para la diáspora venezolana, reafirmando el compromiso de Madrid con Venezuela en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.
Sobre YosoyLatino.es
YosoyLatino.es es un medio digital dedicado a informar y conectar a la comunidad latina en España, ofreciendo cobertura de actualidad, inmigración, emprendimiento, cultura y acontecimientos de interés para millones de latinoamericanos residentes en el país.
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Regularización en España: colombianos, marroquíes y venezolanos lideran las solicitudes presentadas
Mas colombianos que nunca.

El proceso extraordinario de regularización de personas migrantes en España finalizó el pasado 30 de junio con 1.174.978 solicitudes registradas, más del doble de las 500.000 que el Gobierno había previsto inicialmente.
De acuerdo con los datos oficiales del Ministerio de Inclusión, 609.737 expedientes ya han sido tramitados y se encuentran en fase de instrucción, mientras que alrededor de 11.000 solicitudes ya cuentan con una resolución definitiva.
Entre las nacionalidades con mayor número de solicitudes destacan los colombianos (25,9%), seguidos por los marroquíes (13,3%) y los venezolanos (11,8%). También figuran entre los principales países de origen Perú, Honduras, Paraguay, Argelia, Senegal, Pakistán y Argentina.
Las comunidades autónomas que concentraron el mayor volumen de solicitudes fueron Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía.
El perfil de los solicitantes muestra una población mayoritariamente joven: el 81% tiene menos de 45 años, el 57% son hombres y el 43% mujeres. Además, el Ministerio destaca que tres de cada cuatro solicitantes son hispanohablantes, un factor que puede facilitar su integración laboral y social.
En materia de empleo, más de 159.000 personas ya se han incorporado al mercado laboral con una autorización provisional para trabajar, principalmente en sectores como hostelería, comercio, construcción y actividades administrativas.
La secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, señaló que el proceso continúa en fase de evaluación y que, por el momento, no es posible anticipar cuántas solicitudes serán finalmente aprobadas.
Mientras tanto, el proceso sigue su curso administrativo y también afronta un análisis por parte del Tribunal Supremo, que estudia diversos recursos relacionados con la adecuación de la normativa española al marco jurídico de la Unión Europea.
Para la comunidad latina residente en España, especialmente para colombianos y venezolanos, estas cifras reflejan la dimensión del proceso de regularización y la importancia de seguir atentos a las comunicaciones oficiales sobre la evolución de sus expedientes.
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