La escritora Silda Cordoliani, fotografía Michell Brit
Por Karen Lentini Gómez
Silda Cordoliani nace en Ciudad Bolívar, Venezuela, en 1953. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela, y en la Universidad de Barcelona cine y literatura. Según el estilo en que se aproxima a la escritura pensaríamos que, de no haberse dedicado a la edición y a escribir, habría sido directora de cine. Sin embargo, afirma que hubiese sido arquitecto.
Una autora entregada a “hacer ver a través de las palabras” a la que de ningún modo le interesa la moraleja. En su narrativa destaca el desenvolvimiento de la mujer en la sociedad, sus contradicciones, y la expansión del mundo propio en busca de la comprensión del caos exterior. Sus cuentos son una exploración de distintas sensibilidades, que va recogiendo y plasmando en personajes que parecen arrastrarse entre la nostalgia y la resignación.
La atención que despierta la complejidad de sus personajes femeninos no distrae de su sensibilidad política. Su prosa se conforma y complementa desde lo onírico y anecdótico. Su narrativa es una bisagra desde donde la mirada bordea, toca y penetra, como una ligera luz que cambia.
Su inclusión en la antología Vindictas: cuentistas latinoamericanas (selección de Socorro Venegas y Juan Casamayor; Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2020) confirma su lugar en el panorama narrativo actual. Espacio que confirma su presencia en el evento Benengeli 2023, organizado por el Instituto Cervantes.
Algunas de sus obras más recientes son En lugar del corazón (2008), La mujer por la ventana (2009), Verdades, mentiras y silencios: cuentos reunidos (2018) y Tiempo de ratas frías y otras historias (2014). Ha sido traducida al inglés, al francés y al esloveno.
¿Podría agrupar tres narraciones de hazañas legendarias en que las protagonistas sean mujeres?
Las protagonistas femeninas en la literatura han realizado (y lo siguen haciendo) la mayor de las hazañas: impulsar el cambio de los patrones de género de nuestra sociedad.
Lo primero que se me viene a la cabeza es Antígona, pero no tiene mucho sentido seguir por ese camino, porque considero que los personajes femeninos en la narrativa universal no destacan precisamente por ser protagonistas de importantes hazañas. El ámbito de lo épico ha sido siempre un coto masculino por excelencia. A la mujer le tocó sobre todo el espacio privado de lo doméstico y los íntimos sentimientos, lo que se hizo aún más evidente cuando comenzó a darse a conocer la narrativa escrita por las propias mujeres. Pero eso no quiere decir que no tengamos cientos de ejemplos de grandes heroínas literarias, sólo que sus batallas, de las que no pocas veces han salido triunfantes, se han librado en medio de los cotidianos deberes hogareños y de mustios matrimonios o amores frustrantes. Han sido rebeldes y contestatarias, inconformes y luchadoras sin descanso. No tengo la menor duda de que las protagonistas femeninas en la literatura han realizado (y lo siguen haciendo) la mayor de las hazañas: impulsar el cambio de los patrones de género de nuestra sociedad.
Ana María Matute decía que un cuento debe ser breve, redondo y jugoso como una naranja. ¿Con qué imagen describiría usted un cuento?
—Lo describiría recurriendo a una imagen también redonda: un blanco de tiro. El cuentista tiene enfrente un blanco de tiro. Y en sus manos, dispuesta en el arco, la flecha que contiene todos los elementos de su historia. Mientras más cerca de la diana llegue su flecha, mejor será el cuento.
Todos somos capaces de gestas y de gestos heroicos.
¿Puede existir la tradición de lo heroico sin un sustento mitológico?
—Creo que el comportamiento heroico es intrínseco a la condición humana, de no ser así no fuera un tema tan preciado en cualquier mitología. Todos somos capaces de gestas y de gestos heroicos. Pequeñas y grandes hazañas son hechos constantes en nuestra vida cotidiana y en la historia de la humanidad.
Si existiese un tipo de épica contemporánea en la narrativa, ¿qué características tendría?
—Si de épica y de héroes se trata, la narrativa contemporánea se caracteriza por su desmitificación; es decir, estamos ante personajes que pueden o no ser protagonistas de acciones que podrían convertirlos en verdaderos héroes, pero lo cierto es que en lo más profundo de ellos lo que domina es el desencanto y una gran sensación de derrota. No conocen el triunfo, son en esencia seres condenados al fracaso existencial.
¿Cree que actualmente contamos con suficientes hechos con valor histórico para establecer una cuentística heroica?
—Sí, claro, a lo largo de la historia siempre vamos a encontrar a hombres y mujeres realizando hechos dignos del calificativo de heroicos. En estos momentos, por ejemplo, el fenómeno de la migración asoma rasgos ciertamente épicos. Sin embargo, para hacer literatura no basta con tener una buena o excelente anécdota. Por otra parte, el espíritu de nuestra época tiende más a diseccionar el lado adverso de la realidad que el de una posible heroicidad.
¿Considera que el lenguaje narrativo tiene limitaciones que no tiene el lenguaje cinematográfico?
—Una película también es narrativa, por eso ambas artes poseen muchas técnicas y estructuras comunes a pesar de que sus lenguajes y medios de expresión son muy diferentes. Desde sus inicios el cine comenzó a recorrer los caminos que ya la literatura llevaba siglos transitando, se alimentó de sus formas literarias y muchas veces las desarrolló más allá de donde la escritura podía llegar. A lo largo de estos ciento treinta años, una y otra arte se han ido alimentando y estimulando mutuamente. Es obvio que hay posibilidades narrativas en el cine que la literatura ni siquiera puede soñar con alcanzar, pero de igual forma el cine jamás podrá comunicar la emoción o el placer estético que produce la lectura de ciertas frases o párrafos de un gran cuento o novela, por ejemplo.
Usted escribe a través de las escenas que se conforman en su mente. ¿Se sorprende al descubrir y desplegar múltiples visiones e incógnitas?
—A decir verdad, de lo que me sorprendo (siempre, porque no me acostumbro a ello) es de lo difícil que generalmente me resulta convertir en palabras las imágenes (gestos, acciones, diálogos, paisajes…) que se agolpan en mi mente.
Leyendo su cuento “Recuerdo de París” me ha surgido la siguiente inquietud. ¿Existen lugares en los que aparezcan con más naturalidad sus historias?
—Yo diría, más bien, que los lugares ajenos estimulan mi imaginación, desde una ciudad lejana muy distinta a la mía hasta la casa de un vecino visitada por primera vez. Pero no creo que eso sólo me suceda a mí, por algo los viajes son tan importantes para la mayoría de los escritores. En cuanto a ese relato en específico que estás citando, muy difícilmente se hubiera podido desarrollar en Caracas, que es mi ciudad; para que sus personajes pudieran develarse y revelarse era necesaria la distancia, un espacio libre de otras posibles historias compartidas.
Carúpanadas llega a Madrid para traer la auténtica empanada venezolana del oriente del país, con todo el sabor que tanto extrañamos.
📍 Quintiliano 8, Madrid
📅 Febrero 2026
✍️ YoSoyLatino
«La empanada venezolana no es solo comida — es memoria, es playa, es familia, es Venezuela entera en la palma de la mano.»
Eso es exactamente lo que siente quien cruza la puerta de Carúpanadas España, el local que está conquistando Madrid barrio a barrio, madrileño a madrileño.
La historia
De Carúpano a Madrid: una empanada con alma caribeña
Quien haya pisado las playas del oriente venezolano sabe que la mañana empieza con una empanada. No cualquiera: la de Carúpano, la que se vende en los quioscos a la orilla del mar con los pies en la arena, envuelta en una servilleta y servida con una sonrisa que no necesita traducción.
Carúpanadas España nació con esa misma filosofía: traer a Europa la receta original, la masa de harina de maíz bien sazonada, crujiente por fuera y tierna por dentro, con rellenos que son un viaje directo al Caribe. Ubicada en la calle Quintiliano 8 de Madrid, este local se ha convertido en punto de encuentro obligatorio para la comunidad venezolana — y para todos los madrileños con buen paladar.
🌴
El nombre lo dice todo: Carúpano, la ciudad costera del estado Sucre en Venezuela, es reconocida como la cuna de la empanada venezolana más famosa del país. Una ciudad con historia, con carnaval, con mar y con un sazón que no se improvisa — se hereda. Y esa herencia es exactamente lo que Carúpanadas trae consigo a España.
¿Sabías esto, chamo?
La empanada venezolana está hecha con harina de maíz precocida, no con trigo como las empanadas argentinas o colombianas. Eso le da esa textura dorada, suave y ligeramente crujiente que es imposible de olvidar una vez que la pruebas.
La propuesta
Sabor que no necesita pasaporte
Cada empanada de Carúpanadas es una declaración de identidad. La carta respeta las recetas tradicionales del oriente venezolano: cazón desmechado, caraotas negras con queso blanco, carne mechada, pollo guisado y por supuesto el clásico pabellón — ese relleno que combina carne, caraotas, tajadas de plátano maduro y queso que es puro orgullo nacional.
Pero lo que más sorprende no es solo el sabor sino el ambiente. Entrar a Carúpanadas es reencontrarse con algo que muchos venezolanos en la diáspora creen perdido: ese pedacito de Venezuela que uno carga en el estómago y en el corazón. La dueña recibe a sus clientes con la misma calidez que caracteriza al venezolano de a pie.
El menú
Los sabores que conquistan Madrid
Rellenos de pura tradición venezolana, hechos con amor desde el oriente
🐟
Cazón
La reina del oriente. Pescado desmechado con aliños criollos. Clásico total.
🥩
Pabellón
Carne mechada, caraotas, plátano maduro y queso blanco. Venezuela en un bocado.
🧀
Queso
Simple y perfecta. Queso blanco venezolano que se derrite con cada mordisco.
🍗
Pollo Guisado
Pollo desmechado con el sazón criollo que te transporta directo a casa.
Dónde
📍 Quintiliano 8, Madrid
Pedidos
🛵 Glovo & Uber Eats
Instagram
@carupanadasespana
Diáspora & Comunidad
Más que un restaurante: un punto de encuentro
Madrid se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos favoritos de la diáspora venezolana en Europa. Hoy, la capital española alberga miles de venezolanos que han construido una vida nueva sin dejar atrás su identidad. Y esa identidad, muchas veces, vive en la comida.
Locales como Carúpanadas hacen algo que va mucho más allá de vender empanadas: crean comunidad. Son el lugar donde un venezolano recién llegado puede tomar un jugo de parchita, comer una empanada de cazón y sentir — aunque sea por un momento — que está en casa. Y donde un madrileño curioso descubre que la gastronomía venezolana es una de las grandes joyas culinarias de América Latina.
La presencia de negocios como este en Madrid es también un acto de resistencia cultural: la demostración de que la venezolanidad no se pierde en el exilio, sino que viaja, se adapta y conquista nuevos territorios — una empanada a la vez.
¡Dale que vamos!
Si estás en Madrid y no has probado Carúpanadas, chamo, ¿qué estás esperando? El Caribe te espera en la calle Quintiliano 8. 🌴
Madrid, 22 de febrero de 2026. — El mundo de la salsa, la música latina y la cultura caribeña está de luto. Este sábado 21 de febrero de 2026 falleció el legendario cantante, trombonista, compositor y productor Willie Colón, una de las figuras más influyentes en la historia de la salsa brava y referente indiscutible del movimiento que llevó el sonido latino desde el barrio hasta los grandes escenarios internacionales.
Nacido en el Bronx, Nueva York, de ascendencia puertorriqueña, Willie Colón fue pieza clave en el desarrollo del sonido salsero de los años 60 y 70. Desde muy joven revolucionó la escena con su estilo agresivo de trombón y su visión musical innovadora, convirtiéndose en uno de los arquitectos del llamado “sonido de Nueva York”.
Su alianza artística con el inolvidable Héctor Lavoe marcó un antes y un después en la historia de la salsa. Juntos grabaron discos que hoy son considerados joyas imprescindibles del género, consolidando un repertorio que sigue vigente en emisoras, fiestas y conciertos alrededor del mundo.
La era dorada junto a Fania Records
Willie Colón fue una de las estrellas principales del mítico sello Fania Records, la disquera que impulsó el fenómeno global de la salsa. Como productor, arreglista y director musical, participó en innumerables proyectos que definieron la identidad sonora del movimiento salsero.
Formó parte del histórico colectivo Fania All-Stars, agrupación que llevó la salsa a escenarios emblemáticos y contribuyó a la internacionalización de la música latina. Su trabajo no solo elevó el género, sino que ayudó a consolidar la salsa como un símbolo cultural de identidad para millones de latinos en el mundo.
Una carrera marcada por la evolución y el compromiso
Más allá de la salsa dura, Willie Colón exploró fusiones con jazz, música brasileña y sonidos urbanos, demostrando una versatilidad artística que lo mantuvo vigente durante décadas. También destacó por su activismo social y su participación en proyectos comunitarios y políticos, utilizando su voz como instrumento de transformación.
Con más de cinco décadas de trayectoria, múltiples producciones discográficas y colaboraciones históricas, Willie Colón deja un legado imborrable en la historia de la música tropical, la salsa clásica y la cultura latina.
Legado eterno en la historia de la música latina
La muerte de Willie Colón representa una pérdida irreparable para el mundo artístico, pero su legado seguirá vivo en cada trombón que suene con fuerza, en cada descarga salsera y en cada generación que descubra la magia de la salsa neoyorquina.
Desde yosoylatino.es, nos unimos al dolor de sus familiares, amigos y millones de seguidores. Hoy despedimos a un gigante de la salsa, pero celebramos su obra, su impacto cultural y su contribución a la identidad musical latina.
Descansa en paz, maestro de la salsa. Tu música seguirá sonando por siempre.
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