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Inmigración

Rodrigo Blanco Calderón: “Mi condición de extranjero es la condición constante de mi vida ahora”

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Rodrigo Blanco Calderón Foto WMagazin

Por Isaac González Mendoza

El mismo día en que Rafael Cadenas recibió el Premio Cervantes, el 24 de abril, se conoció otra buena noticia para la literatura venezolana. Rodrigo Blanco Calderón, afincado en Málaga desde 2018, ganó el prestigioso Premio O. Henry por su cuento “Los locos de París”, incluido en su libro Los terneros.

Publicado en inglés en la revista Southwest Review con el título “The Mad People of Paris”, el cuento narra la historia en primera persona de un extranjero en la capital francesa que, en medio de su soledad, se convierte en un atento observador de la locura en la ciudad, justo después de los atentados del 13 de noviembre de 2015.

El cuento, no obstante, no se centra en los actos terroristas, sino en la obsesión del personaje principal por el comportamiento de los parisinos, a tal punto de que él mismo se va mimetizando en la ciudad.

La escritora Lauren Groff, tres veces finalista del National Book Award, fue la encargada este año de seleccionar los 20 cuentos ganadores del Premio O. Henry, que serán publicados en septiembre por la editorial Anchor de Estados Unidos.

“Es una gran alegría para mí porque el Premio O. Henry es uno de los premios con más tradición y prestigio de Estados Unidos. Digamos que ese es un circuito muy difícil para entrar. Que eso haya pasado con un cuento mío me emociona mucho”, expresó Blanco Calderón, ganador en 2019 del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa por The Night.

El escritor, que publicó su segunda novela, Simpatía, en 2021, suele trabajar con varios proyectos de manera simultánea, sea novela, cuento o ensayo: “Me suelo tardar con los libros porque yo puedo estar una semana en una novela y de repente me entusiasmo la siguiente semana con un cuento. Espero este año cerrar algún manuscrito”.

—En “Los locos de París” aborda el tema de la locura, pero también la soledad, la violencia, la migración y el terrorismo.

—Ese relato surgió en parte de mi estadía de tres años en París. Yo estaba con mi esposa cerca de la Iglesia de Saint-Sulpice y ella vio a alguien confesándose. Yo pensé, bueno, de repente esa es una buena idea para practicar francés, porque en realidad hablar con los franceses en la calle es muy difícil. Entonces el cuento creo que capta parte del extrañamiento y la soledad que nosotros sentíamos cuando estábamos en París. Es una sociedad muy distinta a la sociedad de la que uno viene. A veces en mis historias yo parto de un hilito de realidad que termina por convertirse en algo mucho más disparatado. En el cuento la gran fuente de inspiración fue el Metro de París, que tomaba todos los días. Ahí se ven cosas muy fuertes a veces, cosas de decadencia muy impresionantes. El Metro de París es como el negativo de la ciudad. La ciudad por fuera es espectacular y el metro es un desastre, es viejo, huele mal. Nosotros llegamos a París 10 días después de la masacre del Bataclan, así que el ambiente del terrorismo y el impacto de esa masacre fue lo que nos recibió. Eso me impactó mucho.

 

—¿Lo escribió cuando vivía en Francia?

—Sí.

—En un momento del cuento, el personaje principal, sintiéndose solo, apenas puede compartir en inglés con una pareja de coreanos, una holandesa y dos africanos. Una marca del migrante es justamente esa, el aislamiento, la soledad, la melancolía, que quizás usted también ha vivido.

—Sí, sí. En ese cuento recuerdo mis sensaciones en París. Eso que pongo del Metro de París, de que a veces daban ganas de pegar un grito, yo a veces lo pensaba. Fíjate que en la universidad había gente de muchas otras partes, Argelia, China, y se formaba una especie de complicidad entre los extranjeros.

 

—Una característica del cuento es cómo se va empujando al personaje a formar parte de esa locura que ve en París. Primero siente asco y fascinación al ver a alguien hurgándose la nariz, y luego él termina por hacer lo propio para evitar que alguien se le siente al lado.

—Digamos que capta un interés que creo he trabajado en prácticamente toda mi ficción: la locura, la atracción por la locura, la fascinación por la locura, la decadencia. Creo que hay un periplo en esa historia que parte del asco a la fascinación y la integración de mi personaje en la locura de París. Pienso que en aquello que uno rechaza visceralmente se expresa parte también de nuestro ser. No rechazamos algo que está totalmente fuera de nosotros. Rechazamos algo que también está en nosotros, pero que negamos. El cuento trabaja también esa línea.

—En Los terneros vemos personajes que van de taxistas a escritores en ciernes, pero que además se mueven en diferentes ciudades de Europa y América Latina. Al escribir, ¿qué sensación hay cuando menciona lugares específicos de Caracas como la avenida Francisco de Miranda? ¿Es distinto teclear algo de Caracas a teclear algo, por ejemplo, de una ciudad como Biarritz?

—La mitad de ese libro la escribí en Caracas, probablemente en mi último año allá, y lo completé ya en París, lo que significaba también moverse por Europa. Me tocó ir a Biarritz, me tocó viajar a México, así que esa especie de itinerancia está reflejada en los cuentos. Creo que cuando vivía en Venezuela y me tocaba viajar al extranjero, yo sí tenía esa sensación de estar entrando en un territorio nuevo, sentía que había algo especial. Algo distinto. Pero desde que estoy viviendo fuera de mi país, con lo cual mi condición de extranjero es la condición constante de mi vida ahora, siento que ese roce se ha perdido. Siento que puedo ir a cualquier lugar y esa sensación de cosa nueva ya se perdió. A veces esa sensación de cosa nueva me la da, en cambio, Caracas. Estuve allá en febrero luego de seis años y fue una emoción muy fuerte, también bonita, por esa sensación de extrañeza con lo propio.

 

—Hay libros como la antología Escribir afuera en la que uno encuentra cuentos que ocurren en diferentes países. Creo que hay una suerte de desdibujamiento de muchas cuestiones que tienen que ver con Venezuela o que funcionan como recuerdos o memoria. Pareciera que la literatura venezolana está viajando a otros países. La del siglo XX es quizás más localista. ¿Tiene una opinión sobre esto?

—La literatura siempre va a reflejar el presente de los escritores y los lectores. Cuando tienes una emigración de más de 7 millones de personas, que se ha dado además en un período tan corto, es inevitable que esa dispersión se refleje en la literatura. Siento que, por un lado, es una herida; esa migración es una herida para el país y los que nos fuimos, pero también es una ganancia porque ahora prácticamente adonde uno va aparece algún venezolano en el lugar menos pensado. Es como un pedacito del país con el que uno se encuentra. Es algo que ya veo que los escritores, para hablar de literatura nada más, hemos asimilado. Por ejemplo, una de las cosas que más me ha impactado es reencontrarme con amigos que tenía tiempo sin ver y darme cuenta de que ahora hablan mexicano, chileno, o un poco gringo, español. Se han integrado a sus respectivos países. Esa marca del acento impacta mucho. A veces quizás no se entiende que esas cosas pasen. Pero es la realidad también de los que nos fuimos.

—Quiero aprovechar para preguntarle por su más reciente novela, Simpatía: el proceso de escritura y sobre su pasión por los perros. Creo que en este libro los perros funcionan como una suerte de representación de la simpatía, en un momento en el que la simpatía quizás se ha perdido.

Simpatía también la escribí en París. Escribí el primer borrador en el verano de 2018. En tres meses. Fue como una especie de arrebato de escritura que captó una sintonía de situaciones. Por un lado, el abandono de perros en Venezuela, específicamente en Caracas. Me llegaban ese tipo de noticias constantemente. Y por otro lado, esa misma situación de soledad que vivimos mi esposa y yo en París, y que logramos curar un poco cuando nos pusimos a cuidar perros de otras personas. Una especie de trabajo extra. Esa coincidencia de ser cuidadores de los perros de los parisinos y ver el nivel de abandono de los perros en Venezuela fue como el disparador para esa novela, que también me sirvió para ponerme en el lugar del otro. El lugar del otro en este caso no es el de alguien que se fue, sino que se quedó en Venezuela y cómo pudo vivir un momento particular de la crisis y ver cómo ya los efectos de una dictadura terminan calando en la sociedad. La sociedad, en líneas generales, empieza a ser cruel también. No solo una víctima del poder, sino que empieza también a ejercer formas de poder y crueldad, en este caso con los seres más indefensos que hay, que son los animales.

 

—Miguel Ardiles vuelve a aparecer en Simpatía. Tiene una fascinación por este personaje, ¿no?

—Ese es un personaje que aparece en todas las cosas que he escrito. Cada vez que aparece es como una sorpresa para mí. Es como una especie de juego que me permito en la escritura. En Simpatía me gustó que reapareciera pero, esta vez, es Miguel Ardiles también corrompido y envilecido. Es una forma de establecer un hilo de continuidad con lo que escribo. Yo podría escribir una novela cronológicamente posterior a Simpatía y me gusta la idea de que aparezca Miguel Ardiles pero joven. No es un personaje que me interese construir con demasiada coherencia. Es más un guiño con los lectores que ya conocen mi trabajo.

—Quiero preguntarle por su aprecio por el cine. En Simpatía los perros protagonistas se llaman Michael, Fredo y Sonny, y el personaje principal es fanático de El Padrino.

—Es un efecto de la novela. Varias personas que han leído Simpatía creen que soy un cinéfilo o que sé mucho de cine. La verdad es que lo único que sé de cine lo puse allí para darle verosimilitud a mi personaje. En realidad soy un poco flojo para ver películas y series, pero cuando me entusiasmo con alguna película o un director me vuelvo obsesivo. Ese ha sido el caso de El Padrino: para mí las tres partes son la obra maestra del cine, es una película que veo todos los años. Para mí es inagotable.

 

—Estéticamente Simpatía es muy distinta a The NightThe Night es una novela desestructurada y Simpatía, en cambio, mucho más lineal.

—En Simpatía, como el proceso de escritura fue tan intenso, tuve claro desde el principio que iba a ser una novela, desde el punto de vista de la estructura, mucho más convencional. A pesar de eso, la primera versión tenía juegos parecidos a los de The Night que en una corrección reduje. Quería asumir el reto de contar una historia de principio a fin en la medida de lo posible.

—Ha dejado de opinar con la vehemencia de antes en Twitter, en cambio lo leemos en su columna en ABC y en sus reseñas en Instagram. ¿Cómo se relaciona hoy día con las redes?

—Las redes sociales para mí son, en general, una maldición y un peligro que, como a muchas personas, me ha tocado aprender a utilizar. En los últimos años he estado leyendo muchos artículos y libros sobre cómo las redes sociales están construidas para generar enganche y que uno se vuelva adicto a ellas, y cómo la forma de generar ese enganche es a través del conflicto. Cuando leí esas cosas y me di cuenta de que mi comportamiento en las redes estaba siguiendo esa programación casi que de Pávlov, y cuando veía que no me gustaba cómo era yo en las redes sociales, algo me abrió los ojos. Y dije bueno si lamentablemente tengo que estar en redes sociales, voy a tratar de que sea lo más sano para mí. Me permito no estar tan enganchado. Aparte entendí que si tengo la oportunidad de cobrar por mis opiniones, lo voy a hacer. En lugar de estar opinando o peleando en Twitter, si puedo hacer un artículo y me van a pagar, para mí eso tiene más valor y beneficio, y siento que quizás estoy aportando algo en medio de ese ruido. Pero es una decisión muy personal. Hay gente que no ve así las redes sociales. Para mí son un mal necesario.

 

—¿Cómo fue su visita a Venezuela?

—Tenía seis años sin ir. Fui básicamente a estar con mi familia, me vi con unos cuantos amigos. Salí poco. Di una que otra vuelta por la ciudad. No fui en plan del venezolano que regresa a Caracas y hace una crónica de lo que vio. Vi muy deteriorada la ciudad. Ya con varios signos de estar como atrapada en el tiempo. Las fachadas de los edificios y los carros la mayoría están bastante viejitos y golpeaditos. Y esos signos de vejez, por decirlo así, contrastados con los mega carros y mega edificios que el dinero mal habido que está circulando también por Venezuela ha construido. Fue muy impactante ver ese contraste que de alguna u otra forma siempre ha existido en Caracas, pero esta vez me pareció más grotesco. Esa es mi impresión de la ciudad en cuanto a su parte física. En cuanto a la parte humana me sentí contento de ver a mis amigos y mi familia, que están haciendo sus vidas y su trabajo lo mejor que pueden. Esa es una vitalidad que a uno a veces le hace falta.

elnacional.com

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Inmigración

Iberia proyecta 760.000 pasajeros en la ruta Colombia–España y refuerza su apuesta por el mercado colombiano en 2026

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La conexión aérea entre Colombia y España atraviesa uno de sus mejores momentos. Iberia proyecta un potencial de hasta 760.000 pasajeros en la ruta Colombia–España durante 2026, consolidando así uno de los puentes aéreos más importantes entre América Latina y Europa.

Así lo confirmó Marita Sánchez, Country Manager para Colombia de la aerolínea, en el marco de la Vitrina Anato 2026, donde destacó que el mercado colombiano es estratégico para la compañía.

Colombia se posiciona junto a México, Argentina y Brasil como uno de los pilares del crecimiento de Iberia en Latinoamérica.

Tres vuelos diarios y casi 1.000 pasajeros por trayecto

Actualmente, Iberia opera tres frecuencias diarias entre Bogotá y Madrid, lo que representa cerca de 1.000 pasajeros por trayecto y más de 2.100 asientos diarios disponibles en la ruta.

Esta conectividad no solo fortalece el turismo entre ambos países, sino que también impulsa:

• El crecimiento del turismo corporativo

• La movilidad de estudiantes colombianos en Europa

• El reencuentro de familias de la diáspora

• El intercambio comercial bilateral

Para la comunidad de colombianos en España, esta ruta es mucho más que un vuelo: es el puente directo con casa.

El mercado colombiano: estratégico para Iberia en 2026

La aerolínea ha definido tres metas claras para el mercado colombiano este año:

1️⃣ Consolidar las tres frecuencias diarias

Aunque la operación presenta cifras sólidas, aún existe margen de crecimiento en ocupación y rentabilidad.

2️⃣ Potenciar el segmento corporativo

El turismo de negocios es uno de los focos principales para 2026. En 2025, los viajes corporativos desde Colombia crecieron:

• 📈 17% en pasajeros

• 📈 23% en ingresos

El viajero corporativo se convierte así en el gran protagonista del crecimiento.

3️⃣ Fortalecer alianzas estratégicas

La nueva alianza entre los programas de viajero frecuente Latam Pass e Iberia Plus permitirá beneficios cruzados, acumulación de millas y mayor fidelización del cliente empresarial.

Colombia–España: una ruta sin temporada baja

A diferencia de otros mercados, la ruta entre Colombia y España mantiene una demanda constante durante todo el año.

Los picos más altos se registran en:

• Julio y agosto

• Diciembre y enero

Estas fechas coinciden con vacaciones escolares y las celebraciones navideñas, cuando miles de colombianos residentes en España regresan a su país y viceversa.

El flujo es bidireccional y refleja la profunda integración social y económica entre ambos territorios.

¿Habrá nuevas rutas desde Colombia?

Antes de la pandemia existían rutas directas desde Cali y Medellín hacia España. Aunque actualmente la operación se concentra en Bogotá, ciudades como Cali, Medellín y Cartagena siguen siendo evaluadas dentro de la estrategia de expansión futura.

La decisión de priorizar la capital ha permitido optimizar la conectividad gracias a acuerdos con aerolíneas aliadas como Avianca y LATAM Airlines, que alimentan la ruta desde distintas regiones del país.

Más que turismo: estudiantes, quinceañeras y negocios

El mercado colombiano hacia España tiene características únicas:

• Creciente número de estudiantes que eligen universidades españolas

• Viajes de grupos juveniles, incluyendo tradicionales viajes de quinceañeras

• Fuerte expansión del turismo corporativo

• Viajes familiares de larga estancia

Este perfil diverso convierte la ruta Bogotá–Madrid en una de las más dinámicas del Atlántico.

Un puente aéreo que une historias colombianas

La proyección de 760.000 pasajeros Colombia España 2026 no es solo una cifra. Es el reflejo de una comunidad que crece, emprende, estudia, invierte y construye vida entre dos países hermanos.

Cada vuelo transporta historias de migración, oportunidades laborales, estudios de posgrado, reuniones empresariales y abrazos pendientes.

En un contexto donde la movilidad internacional impulsa la economía y fortalece los lazos culturales, la ruta Colombia–España se consolida como una arteria vital para la comunidad latina en Europa.

Colombia despega. España conecta. Y el puente aéreo sigue fortaleciéndose en 2026.

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🇨🇴 Conectando historias entre Colombia y España — yosoylatino.es — 2026

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Emprendimiento

La Arepa de Queso Dcarnilsa: el sabor colombiano que conquista Europa

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La gastronomía colombiana lleva años abriendo camino en los paladares europeos, y uno de sus embajadores más exitosos es, sin duda, la arepa de queso. En 2026, la marca Dcarnilsa consolida su liderazgo en el mercado europeo con un producto que va mucho más allá de un simple alimento: es un símbolo de identidad, de raíces y del orgullo colombiano que viaja sin fronteras.

«En cada arepa de Dcarnilsa hay una historia colombiana que contar. Ese queso que se derrite, ese maíz que huele a hogar… eso no tiene precio en ningún rincón del mundo.»

¿Qué hace especial a la arepa de queso Dcarnilsa?

La arepa de queso de Dcarnilsa no es una arepa cualquiera. Elaborada con maíz de alta calidad y siguiendo los procesos artesanales de la tradición colombiana, este producto ha sabido conservar su autenticidad incluso al cruzar el Atlántico. Su textura suave, su aroma casero inconfundible y el equilibrio perfecto entre la masa de maíz y el queso fundido la convierten en una experiencia sensorial única.

En un mercado europeo cada vez más exigente con el origen y la calidad de los alimentos, Dcarnilsa ha encontrado en su autenticidad su mayor ventaja competitiva. El consumidor europeo valora hoy lo artesanal, lo natural y lo que tiene historia detrás —y la arepa colombiana tiene siglos de historia.

Dcarnilsa y la distribución de la arepa colombiana en Europa

Una de las grandes fortalezas de Dcarnilsa es su capacidad de distribución. La arepa de queso ya se puede encontrar en múltiples países europeos, desde supermercados especializados en alimentación latina hasta plataformas de comercio digital que acercan el sabor colombiano a cualquier hogar del continente.

España, con una de las comunidades colombianas más grandes de Europa, se ha convertido en el principal mercado de expansión. Pero la marca también ha logrado presencia en Italia, Francia, Alemania y los Países Bajos, donde la demanda de productos latinos sin gluten y de origen natural no para de crecer.

Los factores que impulsan este crecimiento son claros:

🇨🇴    El boom imparable de la cocina latinoamericana en Europa, que ha llevado ingredientes y recetas colombianas a las mesas de millones de hogares

🇨🇴    La creciente demanda de productos sin gluten elaborados con maíz, percibidos como más naturales y saludables por el consumidor europeo

🇨🇴    La diáspora colombiana en Europa, que actúa como comunidad embajadora, recomendando y compartiendo los productos que representan su identidad

🇨🇴    El interés del consumidor europeo por alimentos auténticos, con historia y con sabor diferencial frente a los productos industriales

De la diáspora colombiana al paladar europeo: un éxito transversal

Lo que nació como un producto de consuelo para los colombianos residentes en Europa —una manera de acercar el sabor del hogar— se ha convertido en un fenómeno gastronómico de alcance transversal. Hoy, la arepa de queso Dcarnilsa conquista también a españoles, italianos, franceses y alemanes, que la han incorporado a su dieta habitual como una alternativa deliciosa, nutritiva y fácil de preparar.

El papel de los creadores de contenido gastronómico en redes sociales ha sido determinante en esta expansión. Chefs, foodbloggers e influencers de toda Europa han mostrado la arepa colombiana en recetas que van desde la combinación más tradicional —con mantequilla y un café colombiano— hasta versiones gourmet con aguacate, jamón ibérico, salsas artesanales y quesos europeos de autor.

«La arepa de queso Dcarnilsa no necesita presentación. Cuando la abres y ves ese queso derritiéndose, ya no hace falta decir nada más. Se vende sola.» — Creador gastronómico, Madrid.

Arepa colombiana: mucho más que un alimento

Para la comunidad colombiana en Europa, la arepa de queso de Dcarnilsa representa algo mucho más profundo que una simple opción de desayuno. Es un puente emocional con Colombia, con la familia, con los domingos en casa y con el olor de la cocina de la abuela. Es identidad hecha alimento.

Dcarnilsa ha entendido esto mejor que nadie y ha construido una marca que no solo vende un producto, sino que transmite valores: tradición, autenticidad, calidez colombiana y el orgullo de compartir con el mundo lo mejor de la gastronomía de un país que tiene muchísimo que ofrecer.

En un contexto donde la gastronomía es cada vez más una forma de diplomacia cultural, la arepa de queso Dcarnilsa se convierte en embajadora de Colombia en Europa. Cada bocado es un mensaje: Colombia tiene sabor, tiene historia y tiene mucho por conquistar.

🇨🇴  EN CIFRAS: LA AREPA COLOMBIANA EN EUROPA

🌍  +5 países Distribución activa en Europa📈  Demanda en alza Crecimiento sostenido año a año🫠  Sin gluten Producto de maíz 100% natural

¿Dónde comprar arepa de queso Dcarnilsa en España?

Si quieres llevar el auténtico sabor colombiano a tu mesa, la arepa de queso Dcarnilsa está disponible en tiendas de productos latinos en toda España, supermercados especializados y plataformas de venta online. Busca en tu tienda latina más cercana o consulta la web oficial de Dcarnilsa para encontrar el punto de venta más próximo a ti.

En Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y otras ciudades con comunidades latinas activas, las tiendas de productos colombianos ya cuentan con stock habitual de esta arepa, que se agota con frecuencia por su alta demanda.

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🇨🇴  HECHO CON ORGULLO COLOMBIANO — yosoylatino.es — 2026

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Emprendimiento

Tres venezolanos crean el primer imperio de pollo frito en España: Roost Chicken factura 5,3 millones en Madrid

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Juan Pablo Rubio, Oriana Oropeza y Pedro Rodríguez, tres emprendedores venezolanos en España, son los fundadores de Roost Chicken, la primera cadena especializada en hamburguesas de pollo frito del país. En 2025, la marca sirvió más de 70 toneladas de pollo, facturó 5,3 millones de euros y consolidó seis locales en Madrid.

Su historia representa uno de los casos de emprendimiento venezolano en España más destacados de los últimos años.

Emprendedores venezolanos en España: de empleados a dueños de una cadena millonaria

La historia comienza en 2015, cuando Juan Pablo emigró desde Venezuela a Madrid en busca de estabilidad. Su primer empleo fue como cocinero en Goiko Grill, una experiencia que marcaría el rumbo empresarial del trío.

Con el tiempo, Pedro se unió al equipo y ambos ascendieron a gerentes. Más adelante llegó Oriana, completando el grupo fundador.

Lo que empezó como una etapa laboral terminó convirtiéndose en una oportunidad de aprendizaje en gestión de costes, liderazgo de equipos y experiencia de cliente. Ese conocimiento sería clave para lanzar su propio proyecto.

Nace Roost Chicken en plena pandemia

En abril de 2020, mientras gran parte de la hostelería cerraba en Madrid, los tres venezolanos abrieron el primer local de Roost Chicken en Malasaña.

Sin inversores externos y con recursos limitados, apostaron por un concepto claro: especialización total en hamburguesas de pollo frito premium.

La pandemia les permitió perfeccionar el producto:

• Marinado mínimo de 12 horas.

• Empanizado con mezcla propia.

• Fritura a temperatura controlada.

• “Polvo Roost”, su toque secreto final.

Actualmente producen unas 16.000 hamburguesas al mes.

70 toneladas de pollo y 5,3 millones de euros en facturación

En 2025, Roost Chicken alcanzó cifras récord:

• ✅ 70 toneladas de pollo servidas.

• ✅ 5,3 millones de euros facturados.

• ✅ 84 empleados en plantilla.

• ✅ 22.000 clientes mensuales.

• ✅ 65% de repetición en delivery.

El ticket medio se sitúa en 18,7 euros, consolidando su posicionamiento como propuesta fast casual premium.

Productos estrella que conquistan Madrid

Entre sus hamburguesas más vendidas destacan:

Jelly Bacon, la número uno en ventas.

Slaw, con inspiración americana.

• Smash burger de pollo picado.

• Mac and cheese (consumen 526 kilos al mes).

• Limonada rosa y limonada de coco en vaso icónico.

Su especialización los diferencia dentro del competitivo mercado gastronómico madrileño, donde no compiten como hamburguesería tradicional, sino como cadena especializada en pollo frito.

Seis locales en Madrid y expansión en camino

Actualmente, Roost Chicken cuenta con seis locales en:

• Malasaña

• Atocha

• Plenilunio

• Parquesur

• Barrio de Salamanca

• La Latina

Por ahora, la expansión se mantiene centrada en Madrid, con al menos una nueva apertura prevista este año.

Talento venezolano que impulsa la economía española

El caso de Roost Chicken se suma a la creciente presencia de empresarios venezolanos en España que están transformando sectores como la restauración, la logística y el comercio.

La historia de Juan Pablo, Oriana y Pedro no solo habla de pollo frito. Habla de visión estratégica, cultura empresarial y resiliencia migrante.

Madrid ya no solo huele a cocido o a tortilla. También huele a pollo frito… con sello venezolano.

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