Arte y Cultura
José Balza clausurará el VI Festival Hispanoamericano de Escritores

El escritor del delta del Orinoco será celebrado por los escritores de Venezuela y España
Le tengo fe a Balza, creo que su obra futura será para él y para nosotros una gran experiencia.
Julio Cortázar
José Balza es uno de los secretos más excelentemente gritados por los lectores exigentes de todo el territorio de la lengua española. Saludado en su día por Julio Cortázar, autor de novelas de absoluto culto como Percusión y Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar, narrador breve de una exquisitez insoslayable, ensayista literario necesario para reflexionar sobre la literatura, a sus 84 años sus más de cincuenta libros publicados se han difundido por medio de pequeñas y prestigiosas ediciones de Venezuela, México, EE.UU., Colombia, Cuba y España, y sus piezas breves se han traducido al italiano, francés, inglés, alemán y hebreo. Recientemente, su novela Percusión (1982) ha merecido una edición comentada de la editorial Cátedra. En septiembre saldrá en Grecia la traducción de Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar (1974). Su obra se encuentra inspirada en gran medida por la vida del autor en el delta del Orinoco, donde nació en 1939 y reside desde hace años. Desde allí se dirige al mundo.
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Comenta Juan Carlos Chirinos, escritor que preparó la edición de Percusión para Cátedra, que “quizá no haya en la literatura venezolana un autor cuya obra recorra tantos y tan diversos territorios —de la música a la arquitectura, de la pintura a la filosofía, de la ciencia a la vida cotidiana— como la de José Balza”. Toni Montesinos relata cómo Julio Cortázar descubrió a José Balza, gracias a un viaje a Venezuela y a una alumna de literatura: “Creo que nunca le agradeceré bastante que me haya dado los libros de José Balza, puesto que él había preferido no hacerlo por el momento y yo me hubiera marchado de Caracas sin saber nada de un escritor que me parece digno de ser conocido”. Para Cortázar, José Balza, de 34 años, ya es un escritor maduro: “Le tengo fe a Balza, creo que su obra futura será para él y para nosotros una gran experiencia”.
Cincuenta años después, parece que ya es tiempo de la “obra futura” de José Balza, así que pedimos a tres escritores que lo han leído bien que nos ofrezcan unas palabras sobre él y su obra.
En palabras de Ernesto Pérez Zuñiga
El poeta y novelista Ernesto Pérez Zuñiga hizo el prólogo de la reciente nueva edición venezolana (Ediciones Eclapsidra) de Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar y afirma que “José Balza es uno de los escritores más relevantes de la última centuria en lengua española, y también lo será en el futuro, porque su obra es absolutamente precursora tanto en el estilo como en las propuestas éticas e ideológicas que la sustentan. Sus cuentos y novelas tienen en cuenta una multiplicidad de la psique humana que se plasma en puntos de vista diferentes con una plasticidad lingüística única. Y los temas que enfrenta son de una actualidad asombrosa, teniendo en cuenta que comenzó a proponerlos hace más de medio siglo: la relación del ser humano con la naturaleza como parte esencial de ella, la inspiración de esa relación en el mundo indígena, que nace de su origen en el delta del Orinoco; la interacción de la mente humana con un tiempo no newtoniano; nuevos modelos de ética y también de sociedad; nuevos modelos de conocimiento a través de un misticismo lleno de sensualidad. Todo lo lleva José Balza a la escritura de una manera especialmente consciente, proponiendo arriesgadas y lúdicas estructuras en sus cuentos, o estirando las posibilidades del idioma para expresar lo sutil y lo imprevisto en lo que el autor llama, con enorme modestia, “ejercicios narrativos”. Todo lo hace con una elegancia y una belleza únicas pero también extrañas. Es difícil hallar desde Cortázar un escritor que entregue a nuestro idioma tal diversidad de lenguaje, estructura e imaginación en la narrativa; pero también en los ensayos y aforismos. Hay que situarlo entre los grandes: Mujica Lainez, Antonio di Benedetto, o Saer. No sé por qué nombro ahora solo autores argentinos. Quizá porque, si Balza lo hubiese sido, ya hubiese tenido un reconocimiento equilibrado con la importancia de su escritura. Ahora bien, es venezolano. Y la literatura venezolana ha sufrido de miradas ciegas, de oídos sordos y del inmenso tapón de la dictadura. En cualquier caso, la mejor Venezuela habla a través de la escritura de José Balza: el sueño de nuevos modelos vivenciales, la fertilidad selvática de la naturaleza, la raíz de oro, los dedos de luz. También habla a través de José Balza la mejor literatura española, incluido Cervantes, a quien Balza dedicó un cuento especular y de algún modo profético: la posibilidad de que Miguel de Cervantes hubiese escrito en América. Y es así. Lo más probable es que Cervantes ya sea americano”.
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En palabras de Carmen Verde Arocha
Para la poeta Carmen Verde Arocha, José Balza es “la sutileza, la precisión, la tersura, la agudeza, la paradoja incluso, la erudición que nunca satura, que incita, que seduce, y hallazgos sorprendentes de genuino talante poético sin duda abundan (o, generosamente, sobreabundan) en las novelas, cuentos y ensayos de José Balza. Es decir en toda su obra. No hay en realidad distinción. José Balza ha dicho en más de una ocasión que es incapaz de escribir un solo verso. Ante la evidencia de la poesía que colma, que satura su obra, densa, dulce, imponente (también aguda y cáustica cuando es preciso), nos queda claro que no necesita escribir versos. No hay que olvidar que la palabra prosa significaba, en sus orígenes, precisamente poesía. Nunca se ve tan claro esto como aquí. ¿Puede la erudición seducir? En el caso de un prosista de la talla de Balza, sin duda. Fruición es la palabra. Queremos siempre más. Balza, no solo es uno de los novelistas y cuentistas contemporáneos más sobresaliente de Hispanoamérica, sino que también es poseedor de una obra ensayística inmensa, generosa (al abordar las problemáticas de la música y la plástica), aguda, que ha tenido una importante penetración en las nuevas generaciones de ensayistas.
En palabras de Silda Cordoliani
“Conozco a José Balza desde hace más de veinte años. Poco a poco, lentamente, el admirado profesor de la Escuela de letras de la Universidad Central de Venezuela se ha convertido en fiel y entrañable amigo. Sé, me consta incluso, que como escritor y como intelectual es uno de los venezolanos más respetados y reconocidos fuera del país. Pero así como no es nada sencillo percibir el paso del tiempo sobre el rostro de las personas próximas, o sobre el nuestro propio, la verdadera trascendencia de Balza, el amigo, me resulta difícil de aprehender. Solo a veces me he visto sacudida por las circunstancias, obligada a distanciarme un poco del ser querido y frecuente para advertir que estoy ante un hombre especial, uno de esos seres que seguirán siendo recordados, nombrados, cuando ya ninguno de nosotros estemos de pie sobre la tierra. Solo a veces, como cuando lo vi compartiendo un podio con dos premios Nobel: Derek Walcott y su, por cierto, muy admirado Joseph Brodsky en Nueva York”. Esto lo escribí casi tres décadas atrás. Desde entonces hasta ahora la obra de Balza, sus ficciones y penetrantes ensayos, ha seguido multiplicándose y sorprendiéndonos. Los estudios y análisis que ella ha suscitado están lejos de agotarse, pues no se trata solo de la influencia de su escritura y pensamiento en el vasto panorama de nuestra literatura, sino también de que en ella aún se mantienen en la sombra registros insospechados, vertientes por descubrir y transitar.
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En palabras de Juan Carlos Chirinos

“José Balza decidió llamar a sus textos literarios «ejercicios narrativos» para dejar constancia de la condición provisional de su escritura y, además, de su continua metamorfosis, de su cambio imperceptible, como ocurre con el caudal del río Orinoco, a cuyas orillas nació. Como en pocas obras, la de Balza refleja meridianamente no tanto el territorio caribeño, amazónico o andino en el que nació, sino el que quizá sea su verdadero ser: el «país orinoquio», pues así como Egipto es un don del Nilo, Venezuela lo es del Orinoco. Y los libros de Balza son testimonio de ello”.
FHE
Arte y Cultura
El escritor Juan Carlos Chirinos presenta «El informe sobre Clara»

La editorial La Huerta Grande se complace en invitarlos a la presentación del libro El informe sobre Clara, del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos. Acompañarán al autor las editoras Patricia Romero , Philippine González-Camino y el escritor Ernesto Pérez Zuñiga.
El informe sobre Clara
Paula Sorsky, personaje que también aparecía ya en Nochebosque (novela que incluye este libro) y luego en Renacen las sombras (La Huerta Grande, 2021) va a cuidar durante sus vacaciones a Osip, un niño de once años. Todo es fácil. Quizá demasiado. En aquella montaña, sobre la nieve, en el chalé, en el eterno bosque de San Guinefort, la vida parece tranquila.
Pero allí, ni en medio del juego, ni en la comida, ni en el sueño, nadie puede escapar al terrible placer de la carne. La verdad y la realidad se enfrentan, se cruzan, difieren en un mundo dominado por sombras siniestras. La maldad no existe, solo el hambre. La infancia es instinto y el amor, el negro olfato de una manada. Una manada voraz, sedienta de sangre, que busca en la luz de la noche la libertad roja y maldita, mortal, de los cuentos de hadas.
Entre la novela gótica y la de misterio, El informe sobre Clara es un inquietante relato sobre la vida y sobre cómo os movemos y avanzamos en los planos de lo irreal y lo imaginado.
Chirinos cuenta con gran destreza y las cantidades adecuadas de ambigüedad y fantasía esta feliz rememoración de los cuentos infantiles para recordarnos a nosotros, lectores adultos, que de allí venimos y hacernos ver que ahora todavía se nos puede erizar el pelo de espanto y merecer alguna saludable enseñanza.
Lluís Satorras, Babelia.
En Nochebosque habitan monstruos que se parecen a nosotros como gotas de agua, solo que en esas gotas hay también un líquido distinto, una tintura de más, que los hace definitivamente terribles, aunque igual de desesperados.
Ernesto Pérez Zúñiga, Literales.
Editorial La Huerta Grande
Librería Antonio Machado
Plaza de las Salesas,11, Madrid
Martes 8 de abril
19: 00 h
Redacción
Arte y Cultura
La argentina Samantha Schweblin, publica «El buen mal»

Miguel Lorenci
Rara, extraña, espeluznante, escalofriante, inquietante, sorprendente…. Adjetivos como estos se asocian a la literatura de la argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires 1978), narradora para quien «la normalidad es lo realmente raro». Publica El buen mal (Seix Barral), título que engavilla media docena de los relatos que han convertido a Schweblin en una autora de autores. La elogian Siri Hustvedt, Enrique Vila-Matas, Pilar Adón, Lelia Guerriero y un largo etcétera. «Lo más raro es siempre lo más cierto», es la frase que abre el libro de una autora para quien la literatura «es meterse en los zapatos del otro». Cree que en su país Milei está en pie de guerra contra la cultura, «algo que no es muy inteligente». «Quizá sea rara porque vengo de una familia de cuantos y cuentistas extraños. Mis abuelos lo eran y siempre me sentí el bicho raro y me pregunté por qué los demás querían ser normales, que es lo más raro que hay», insiste Schweblin, cuyos relatos se han traducido a cuarenta idiomas. «Un buen libro es un corazón que late en el pecho de otro», sostiene la narradora bonaerense para quien «las emociones perturbadoras son las que merecen la pena ser escritas». Y son las que aborda en unos relatos «cuyo hilo conductor es saber qué nos pasa con la muerte en la literatura; por qué está tan presente y por qué parece no haber otra cosa». «Así que me propuse colocar la muerte al principio y ver qué pasaba si no cruzaba la línea de lo fantástico», explica risueña sobre sus cuentos.
«El cuento es muy exigente»
Schweblin parte de imágenes para armar sus aterradoras ficciones. «Son las que provocan, las que ponen en marcha la escritura, pero hay algo más relevante», dice. «Estandarizamos los sentimientos, que son específicos y complejos en cada persona, y un texto literario encadena una serie de comandos para desentrañarlos», señala. «Nos mandan fuerzas invisibles, miedos, tensiones, culpa, pánico… que son los que nos hacen creer lo que somos. ¿Pero qué fuerzas colapsan a esas otras fuerzas? ¿Cuánto hay de bueno en lo malo? se pregunta la narradora, para quien «el corazón de todos está atado a esas dos preguntas». Autora también de novelas, asegura Schweblin que «jamás» piensa en la extensión cuando escribe una historia.
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No cree así que el relato «sea una respuesta a la pereza del escritor». «El cuento es muy exigente; debes empezar una y otra vez, como Sísifo. Se escribe acaso en una semana, pero trabajas durante tres o cuatro meses con algo que lleva años en tu cabeza». «En todos los cuentos hay una conexión entre la cercanía y la distancia; en todos hay diálogo: a veces una conversación telefónica o un diálogo de años» explica una autora para quien «una coma puede ser una noche de insomnio». «Escribir es un ensayo mental y físico», agrega la doble finalista del Booker Prize y a quien premio Tigre Juan lanzó hace una década que, aunque escribe en porteño, vive en Berlín.
www.diariodeleon.es
Arte y Cultura
Alberto Barrera Tyszka nominado a los Premios Platino

El escritor caraqueño, Premio Herralde de Novela por La enfermedad (2006) y Premio Tusquets de Novela por Patria o muerte (2015), está postulado en la categoría Mejor Creador de Serie por El secreto del río, que estrenó Netflix el 9 de octubre
Alberto Barrera Tyszka fue nominado a los Premios Platino en la categoría Mejor Creador de Serie por El secreto del río. La producción se estrenó en Netflix el pasado 9 de octubre.
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El autor, Premio Herralde de Novela por La enfermedad (2006) y Premio Tusquets de Novela por Patria o muerte (2015), competirá con Curro Royo (Como agua para el chocolate), José Rivera y Natalia Santa (Cien años de soledad), y Vicento Amorim, Fernando Coimbra, Luiz Bolognesi y Patrícia Andrade (Senna).
El secreto del río cuenta la compleja amistad entre Manuel y Erik en un contexto dominado por el machismo, el prejuicio y la violencia. Manuel llega al Istmo de Tehuantepec (México) traído por su abuela Rafaela (Mercedes Hernández) por petición de su mamá, que esconde una enfermedad que sufre para proteger a su hijo, y lo primero que dice el padre de Erik, Jacinto (Jorge A. Jiménez), un radical homófobo, es que el niño es “joto”, palabra usada en México para referirse a los homosexuales de manera despectiva.
“Se me ocurrió armar una historia de amistad entre dos niños y les pareció que estaba bien. Acordamos en hacer una historia no gay, es decir, que fuera más allá del nicho LGBTIQ+. También me puse a investigar. Fui a la zona con una periodista de allá, Diana Manzo, y empecé a conocer los pueblos, la comunidad y las muxes, que están organizadas”, comentó Barrera Tyszka a El Nacional.
Las muxes son una sociedad indígena que se denomina como el tercer género y se localizan principalmente en la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec. Nacidos biológicamente como hombres, adoptan roles de mujer pero sin estar en competencia con otras mujeres. Se estima que en la región hay al menos 3.000 muxes.
La serie estuvo entre las más vistas en México y Venezuela.
¿Quiénes son los nominados a los Premios Platino?
La película española La infiltrada y la serie colombiana Cien años de soledad encabezan las nominaciones a los XII Premios Platino, e incluyen a un total de 35 películas y nueve series iberoamericanas.
La infiltrada, de Arantxa Echevarría, tiene un total de 11 candidaturas, seguida de El Jockey, de Luis Ortega (Argentina), con nueve. Ambas compiten en el galardón de Mejor Película Iberoamericana de Ficción con la ganadora del Oscar Ainda estou aqui (Walter Salles, Brasil), El 47 (Marcel Barrena, España), Grand tour (Miguel Gomes, Portugal) y La infiltrada.
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Por su parte, Cien años de soledad, de José Rivera y Natalia Santa, tiene ocho nominaciones. La principal es en el rubro de Mejor Miniserie o Teleserie de Ficción o Documental, donde también fueron distinguidas Cidade de Deus: A luta não para (Aly Muritiba, Brasil), Como agua para chocolate (Curro Royo, México) y Senna (Vicente Amorim, Fernando Coimbra, Luiz Bolognesi y Patrícia Andrade, Brasil).
La ceremonia de nominaciones tuvo lugar en los estudios de Telemundo Center en Miami, marcando la primera vez que los Premios Platino, que se entregarán el 27 de abril en el Palacio Municipal IFEMA Madrid, serán transmitidos en Estados Unidos.
El Nacional
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