Arte y Cultura
La escritora argentina Leila Guerriero, tras las huellas españolas de Truman Capote

Por Albert Gómez
Leila Guerriero es una de las periodistas argentinas más conocidas que tiene a sus espaldas premios como los de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano o el Manuel Vázquez Montalbán. Cuando terminó La llamada (Anagrama, 2024), retrato de una víctima de la dictadura argentina por el que ha recibido numeroso reconocimiento en medios, se sintió vacía como el que se libera de una obsesión largo tiempo enquistada. Llegados a este punto es cuando intervino la beca de creación Finestres, la fundación de un millonario de las farmacéuticas que tiene homónimas librerías en el centro de Barcelona, que le permitió investigar la estadía española del escritor norteamericano Truman Capote.
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Truman Capote estuvo en Palamós (Costa Brava) durante los seis meses de primavera y verano de 1960 a 1963, sumando un total de 18 meses en los que estuvo escribiendo el clásico del nuevo periodismo A sangre fría y esperando que ejecutaran a los dos asesinos protagonistas para poder acabar su historia. Capote vino a España para trabajar, para apartarse de las fiestas, y así lo confirman los que quedan vivos para testimoniar su paso, la suya fue una estancia discreta.
Otro de los importantes factores añadidos a la investigación es que la cómoda residencia de los becados por Finestres, la Casa Sanià, es precisamente una de las casas de Palamós en la que Capote residió un mayor tiempo. Así que Guerriero partió tras el fantasma del hombre que habitó esas paredes en las que le tocó residir, siguiendo las pistas de la correspondencia y las biografías y tratándolas de distinguir de todos los rumores. Se encontró como buena periodista inconsistencias en las actuales rutas turísticas relacionadas con Capote que se patrocinan en la localidad, también cierta leyenda negra asociada a su alcoholismo y homosexualidad. Finalmente, la periodista argentina también indagó en la génesis de un libro tan importante para el oficio que fue tanto una condena como un éxito para Capote, que terminó lamentando su escritura en las fases finales de su vida. La dificultad del fantasma (Anagrama, 2024) es un pequeño ensayo que reúne dicha investigación, a lo que cabría añadir que hay valiosas reflexiones sobre el trabajo de cronista.
En THE OBJECTIVE contactamos con Leila Guerriero tras su paso por un festival de literatura y nos atiende desde su casa en Buenos Aires. Primero charlamos de sus sensaciones al terminar el ensayo: «Escribirlo fue fantástico porque en el mes de marzo de 2023 había terminado otro libro que es La llamada, fue muy venturoso casi no sentir el vacío que me dejaba ese libro para empezar otro libro de un tema muy distinto, y creo que después de La dificultad del fantasma cayeron los dos seguidos por un tiempo. Cuando estás mucho tiempo escribiendo te queda luego la sensación de cierto vacío, que ya no queda nada más por decir, pero por supuesto tienes que seguir trabajando porque hay ciertos compromisos. Fue una nueva versión del vacío de siempre que uno sabe debe llevar con prestancia».
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Son muchos los sacrificios que atraviesan la vida de Capote, también las de todos los periodistas. ¿Acaso el periodismo narrativo está infravalorado? Guerriero cree que no: «Hay una valoración clara incluso entre los periodistas, si antes había periodistas de generaciones anteriores a la mía sentían que el reconocimiento real llegaba cuando escribían una novela, ahora hay periodistas de generaciones nuevas que solo escribimos no-ficción. Hay incluso un mayor interés de las editoriales por libros de periodismo narrativo, algo que se considera de valor artístico. Incluso veo autores tradicionales de ficción que se pasan a la no-ficción, haciendo un trabajo de entrevistas fuertes, que era algo excepcional antes y ahora lo veo a menudo»
No ficción
Es imprescindible hablar de Truman Capote, pero a la hora de hablar de él, Guerriero duda que lo suyo sea amor por el escritor: «Lo primero que leí fue A sangre fría, no porque esperara ser periodista, me acuerdo de haberlo leído a los 18 o 20 años cuando llegué a Buenos Aires. Mi primera lectura no es de deslumbramiento, es de impacto. Me asombró mucho la estructura del libro, uno quizás entra al libro esperando la masacre, pero en el libro sucede en la tercera parte. Pensé mucho en el valor del autor para dilatar esa escena. A partir de ahí empecé con su obra de ficción, leí el relato Féretros tallados a mano y me impresionó muchísimo».
Añade: «No sé si lo llamaría amor, en mis autores de referencia hay otros más fuertes, pero siempre me pareció impresionante con su ego, narcisismo y plantarse para decir ‘yo inventé la no ficción’ cuando ya estaba inventada. La posibilidad de la beca Finestres y todo esto fueron la excusa perfecta para meterme en sus libros, repasar sus cartas, releer la biografía de nuevo, cuando empiezas a hacer esos nexos entre la obra y la vida entonces se generan enlaces de manera muy clara. A veces da miedo mirar algo tan de cerca».
Finalmente, en el texto se invoca al fantasma de Capote, algo que hace la literatura en general. Guerriero cree que la escritura convoca algo más que escritura: «No estoy interesada en fenómenos paranormales, pero sí pasan cosas extrañas con la escritura, cosas que tiendo a pensar son relacionadas con cuestiones de la física que no terminamos de comprender, los entrecruzamientos del tiempo y el espacio. Por un lado la escritura convoca escritura, la única forma de escribir bien es escribir mucho. Siento que cuanto más escribís puede haber una convocatoria. Pero también veo que cuando uno está muy metido en un tema es como si la realidad estuviera girando alrededor de ese tema. Alguien casualmente te habla de un libro que leyó, ves un grafiti que tiene que ver con lo que estás pensando, te encuentras en un sitio con un especialista que te abre una puerta enorme… Creo que tiene que ver con las cosas incontrolables de los cruces temporales y espaciales, luego una está muy enfocada en lo que está haciendo y la realidad le habla mucho, todo el tiempo».

The Objective
Arte y Cultura
El escritor Juan Carlos Chirinos presenta «El informe sobre Clara»

La editorial La Huerta Grande se complace en invitarlos a la presentación del libro El informe sobre Clara, del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos. Acompañarán al autor las editoras Patricia Romero , Philippine González-Camino y el escritor Ernesto Pérez Zuñiga.
El informe sobre Clara
Paula Sorsky, personaje que también aparecía ya en Nochebosque (novela que incluye este libro) y luego en Renacen las sombras (La Huerta Grande, 2021) va a cuidar durante sus vacaciones a Osip, un niño de once años. Todo es fácil. Quizá demasiado. En aquella montaña, sobre la nieve, en el chalé, en el eterno bosque de San Guinefort, la vida parece tranquila.
Pero allí, ni en medio del juego, ni en la comida, ni en el sueño, nadie puede escapar al terrible placer de la carne. La verdad y la realidad se enfrentan, se cruzan, difieren en un mundo dominado por sombras siniestras. La maldad no existe, solo el hambre. La infancia es instinto y el amor, el negro olfato de una manada. Una manada voraz, sedienta de sangre, que busca en la luz de la noche la libertad roja y maldita, mortal, de los cuentos de hadas.
Entre la novela gótica y la de misterio, El informe sobre Clara es un inquietante relato sobre la vida y sobre cómo os movemos y avanzamos en los planos de lo irreal y lo imaginado.
Chirinos cuenta con gran destreza y las cantidades adecuadas de ambigüedad y fantasía esta feliz rememoración de los cuentos infantiles para recordarnos a nosotros, lectores adultos, que de allí venimos y hacernos ver que ahora todavía se nos puede erizar el pelo de espanto y merecer alguna saludable enseñanza.
Lluís Satorras, Babelia.
En Nochebosque habitan monstruos que se parecen a nosotros como gotas de agua, solo que en esas gotas hay también un líquido distinto, una tintura de más, que los hace definitivamente terribles, aunque igual de desesperados.
Ernesto Pérez Zúñiga, Literales.
Editorial La Huerta Grande
Librería Antonio Machado
Plaza de las Salesas,11, Madrid
Martes 8 de abril
19: 00 h
Redacción
Arte y Cultura
La argentina Samantha Schweblin, publica «El buen mal»

Miguel Lorenci
Rara, extraña, espeluznante, escalofriante, inquietante, sorprendente…. Adjetivos como estos se asocian a la literatura de la argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires 1978), narradora para quien «la normalidad es lo realmente raro». Publica El buen mal (Seix Barral), título que engavilla media docena de los relatos que han convertido a Schweblin en una autora de autores. La elogian Siri Hustvedt, Enrique Vila-Matas, Pilar Adón, Lelia Guerriero y un largo etcétera. «Lo más raro es siempre lo más cierto», es la frase que abre el libro de una autora para quien la literatura «es meterse en los zapatos del otro». Cree que en su país Milei está en pie de guerra contra la cultura, «algo que no es muy inteligente». «Quizá sea rara porque vengo de una familia de cuantos y cuentistas extraños. Mis abuelos lo eran y siempre me sentí el bicho raro y me pregunté por qué los demás querían ser normales, que es lo más raro que hay», insiste Schweblin, cuyos relatos se han traducido a cuarenta idiomas. «Un buen libro es un corazón que late en el pecho de otro», sostiene la narradora bonaerense para quien «las emociones perturbadoras son las que merecen la pena ser escritas». Y son las que aborda en unos relatos «cuyo hilo conductor es saber qué nos pasa con la muerte en la literatura; por qué está tan presente y por qué parece no haber otra cosa». «Así que me propuse colocar la muerte al principio y ver qué pasaba si no cruzaba la línea de lo fantástico», explica risueña sobre sus cuentos.
«El cuento es muy exigente»
Schweblin parte de imágenes para armar sus aterradoras ficciones. «Son las que provocan, las que ponen en marcha la escritura, pero hay algo más relevante», dice. «Estandarizamos los sentimientos, que son específicos y complejos en cada persona, y un texto literario encadena una serie de comandos para desentrañarlos», señala. «Nos mandan fuerzas invisibles, miedos, tensiones, culpa, pánico… que son los que nos hacen creer lo que somos. ¿Pero qué fuerzas colapsan a esas otras fuerzas? ¿Cuánto hay de bueno en lo malo? se pregunta la narradora, para quien «el corazón de todos está atado a esas dos preguntas». Autora también de novelas, asegura Schweblin que «jamás» piensa en la extensión cuando escribe una historia.
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No cree así que el relato «sea una respuesta a la pereza del escritor». «El cuento es muy exigente; debes empezar una y otra vez, como Sísifo. Se escribe acaso en una semana, pero trabajas durante tres o cuatro meses con algo que lleva años en tu cabeza». «En todos los cuentos hay una conexión entre la cercanía y la distancia; en todos hay diálogo: a veces una conversación telefónica o un diálogo de años» explica una autora para quien «una coma puede ser una noche de insomnio». «Escribir es un ensayo mental y físico», agrega la doble finalista del Booker Prize y a quien premio Tigre Juan lanzó hace una década que, aunque escribe en porteño, vive en Berlín.
www.diariodeleon.es
Arte y Cultura
Alberto Barrera Tyszka nominado a los Premios Platino

El escritor caraqueño, Premio Herralde de Novela por La enfermedad (2006) y Premio Tusquets de Novela por Patria o muerte (2015), está postulado en la categoría Mejor Creador de Serie por El secreto del río, que estrenó Netflix el 9 de octubre
Alberto Barrera Tyszka fue nominado a los Premios Platino en la categoría Mejor Creador de Serie por El secreto del río. La producción se estrenó en Netflix el pasado 9 de octubre.
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El autor, Premio Herralde de Novela por La enfermedad (2006) y Premio Tusquets de Novela por Patria o muerte (2015), competirá con Curro Royo (Como agua para el chocolate), José Rivera y Natalia Santa (Cien años de soledad), y Vicento Amorim, Fernando Coimbra, Luiz Bolognesi y Patrícia Andrade (Senna).
El secreto del río cuenta la compleja amistad entre Manuel y Erik en un contexto dominado por el machismo, el prejuicio y la violencia. Manuel llega al Istmo de Tehuantepec (México) traído por su abuela Rafaela (Mercedes Hernández) por petición de su mamá, que esconde una enfermedad que sufre para proteger a su hijo, y lo primero que dice el padre de Erik, Jacinto (Jorge A. Jiménez), un radical homófobo, es que el niño es “joto”, palabra usada en México para referirse a los homosexuales de manera despectiva.
“Se me ocurrió armar una historia de amistad entre dos niños y les pareció que estaba bien. Acordamos en hacer una historia no gay, es decir, que fuera más allá del nicho LGBTIQ+. También me puse a investigar. Fui a la zona con una periodista de allá, Diana Manzo, y empecé a conocer los pueblos, la comunidad y las muxes, que están organizadas”, comentó Barrera Tyszka a El Nacional.
Las muxes son una sociedad indígena que se denomina como el tercer género y se localizan principalmente en la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec. Nacidos biológicamente como hombres, adoptan roles de mujer pero sin estar en competencia con otras mujeres. Se estima que en la región hay al menos 3.000 muxes.
La serie estuvo entre las más vistas en México y Venezuela.
¿Quiénes son los nominados a los Premios Platino?
La película española La infiltrada y la serie colombiana Cien años de soledad encabezan las nominaciones a los XII Premios Platino, e incluyen a un total de 35 películas y nueve series iberoamericanas.
La infiltrada, de Arantxa Echevarría, tiene un total de 11 candidaturas, seguida de El Jockey, de Luis Ortega (Argentina), con nueve. Ambas compiten en el galardón de Mejor Película Iberoamericana de Ficción con la ganadora del Oscar Ainda estou aqui (Walter Salles, Brasil), El 47 (Marcel Barrena, España), Grand tour (Miguel Gomes, Portugal) y La infiltrada.
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Por su parte, Cien años de soledad, de José Rivera y Natalia Santa, tiene ocho nominaciones. La principal es en el rubro de Mejor Miniserie o Teleserie de Ficción o Documental, donde también fueron distinguidas Cidade de Deus: A luta não para (Aly Muritiba, Brasil), Como agua para chocolate (Curro Royo, México) y Senna (Vicente Amorim, Fernando Coimbra, Luiz Bolognesi y Patrícia Andrade, Brasil).
La ceremonia de nominaciones tuvo lugar en los estudios de Telemundo Center en Miami, marcando la primera vez que los Premios Platino, que se entregarán el 27 de abril en el Palacio Municipal IFEMA Madrid, serán transmitidos en Estados Unidos.
El Nacional
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