Connect with us

Uncategorized

Hijos de la revolución deja un registro de 25 años convulsos y trágicos

Published

on

Película Hijos de la revolución

Por Isaac González Mendoza

El filme dirigido por Carlos Caridad Montero cuenta la historia del país desde 1992, cuando Hugo Chávez intentó dar un golpe de Estado a Carlos Andrés Pérez, hasta 2017, durante las protestas masivas contra el régimen de Maduro que dejaron más de 100 muertos. Fue estrenada el lunes 10 de julio en el Festival del Cine Venezolano

No fue cualquier amanecer. Tanquetas intentaron irrumpir en Miraflores y un grupo de militares atacó puntos estratégicos para sacar a Carlos Andrés Pérez del poder.
En pantallas de televisión apareció luego una imagen que partió en dos la historia reciente de Venezuela. Hugo Chávez Frías, el comandante de aquel alzamiento, pedía a sus compañeros deponer las armas y advertía que los objetivos, por ahora, no habían sido logrados.

4 de febrero de 1992. Ese mismo día nacieron Laura y Tomás, ella en una familia de clase acomodada con un padre que trabajaba en Pdvsa, y él de un barrio pobre bajo el cuidado de una abuela que apoyará hasta las últimas consecuencias la revolución bolivariana. Ambos, a pesar de sus diferencias, terminarán en una apasionante relación de juventud.

Hijos de la revolución, dirigida por Carlos Caridad Montero, cuenta en casi dos horas el período que va de 1992, con la irrupción de Chávez a la luz pública, a 2017, año de protestas masivas que dejaron más de 100 muertos. Laura y Tomás, los protagonistas que viven y padecen ese país convulso, no son políticos ni figuras públicas, son dos jóvenes cuyas vidas y relación sentimental se ven marcadas por haber nacido en aquella sangrienta fecha.

La película, que tuvo su estreno el lunes 10 de julio en el Festival del Cine Venezolano, en Mérida, no se pone, sin embargo, de un lado u otro de la política nacional. Procura contar hechos sin caer en el reportaje documental, siempre desde la mirada inocente de sus protagonistas. Hay cierta rigurosidad en tener todas las visiones del período: el que apoya fervientemente al chavismo, el trabajador de Pdvsa despedido públicamente por el fallecido presidente, el opositor que está favor de luchar de manera pacífica, el radical que no cree de ninguna manera en el diálogo, el chavista que se cambió de acera…

También se muestran momentos esenciales que ayudan a entender la actualidad venezolana, entre ellos el golpe de Estado de 2002, la huelga petrolera, la escasez de alimentos y medicinas, la crisis económica, la muerte de Chávez, hasta llegar a 2017, año en que la crisis alcanzó un clímax con las protestas, la instalación de la desaparecida asamblea nacional constituyente que asumió poderes plenipotenciarios y la hiperinflación.

Pasa tanto en 25 años que el arco narrativo de Hijos de la revolución podría sorprender al espectador. Muchos comienzan en la película en una posición y terminan en otra. Igual que el país: diputados opositores, por ejemplo, que insultaban al chavismo hoy día se visten de rojo, y viceversa.

La película fue una idea que el politólogo y asesor político Amaury Mogollón le propuso a Montero. Esencialmente educador, Mogollón quería un filme en el que se contara qué había pasado en Venezuela, pues durante sus viajes muchos se le han acercado haciéndole la pregunta.

«Lo que me mueve es que al llegar a distintos países, municipios, estados de Latinoamérica, y todos los territorios que he recorrido por mi profesión, siempre estaba una pregunta puntual en la mesa: ¿qué pasa en Venezuela? Era una respuesta que tenía que tener en el libreto», dijo el politólogo durante una rueda de prensa en Mérida.

«Contactamos a Carlos Caridad, tuvimos una larga conversación, le di mi brief, le pasé los documentos, le dije que quería que fuese una película que también a esos 7 millones de venezolanos en el exilio les genere un sentimiento; el sentimiento de añoranza, la añoranza de lo que han vivido o lo que vivieron en su país natal», agregó.

Carlos Caridad Montero indicó que por eso la película tiene una intención didáctica, que es reunir en una sola línea de tiempo los hitos para comprender cómo el país llegó a su situación actual.

«Cuando llegué había una primera versión del guion. Muy larga, de unas 250 páginas, porque era mucho tiempo. Lo reescribí de principio a fin. Dejé solamente los personajes que protagonizaban esa versión del guion, y quería cambiar el foco de la película. Poner el foco en los personajes que sufren de alguna manera los grandes acontecimientos», dijo.

Respecto a los cambios radicales que sufren algunos personajes del filme, Montero recordó que él mismo ha vivido los acontecimientos del país, por lo que quiso desmontar la propaganda política, de oposición y gobierno, que da la sensación de que Venezuela se detuvo debido a sus circunstancias sociales, económicas y políticas. «La verdad es que cuando te pones a ver la historia pequeña ves que la gente cambia. La gente cambia de posición más de lo que uno piensa, y más fácil de lo que uno piensa. Cuando comencé a reescribir el guion enseguida recordé una frase de Tolstói que leí citada por Kundera, la cual dice: ‘¿Cuánto tiempo un hombre es idéntico a sí mismo?».

Tal pregunta le hizo explorar la individualidad de los personajes de Hijos de la revolución: cuánto se parecen a ellos mismos y cómo van evolucionando a medida que avanza el filme.

Polarización mundial

Montero indicó que le ha costado conseguir proyecciones en festivales internacionales debido a que, al terminar la película, el mundo entró en una polarización que ni siquiera es de izquierda o derecha, sino que todo aquello que sea crítico con un tema es asumido como si perteneciera a un bando político específico. Por ejemplo, una amiga le advirtió que si la exhibía en Brasil iba a ser percibida como pro Bolsonaro.

«Siento que la polarización en Venezuela se ha reducido, un poco lo que cuenta la película, cómo la gente cambia de opinión, cómo la gente cambia de postura», expresó.

Explicó también que una de los objetivos que se plantearon fue que la película estuviese dirigida al público venezolano, de acá y de la diáspora. «Creo que tendrá más repercusión en la gente que conoce la historia, pero que la ha visto fragmentada. Ayer (el día del estreno) se me acercaron varias personas porque recordaban momentos de sus vidas relacionados con cosas que pasaron».

Montero indicó que por ahora no hay una fecha de estreno, pero ya han hablado con algunas distribuidoras para que llegue a las salas de cine nacionales.

elnacional.com

Continue Reading
Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Uncategorized

El ingeniero ambiental que cambió su profesión por las tortitas de maíz: «Quiero llevar el sabor de Venezuela a cada rincón de España»

Published

on

David Díaz Rojas es el propietario de La Cachapera, una «embajada gastronómica venezolana» que cuenta ya con seis restaurantes en España, dos de ellos en Madrid.

Si alguien sabe de cambios radicales en su vida profesional, ese es David Díaz Rojas. Este venezolano de 46 años ha pasado de ser director regional en una prestigiosa multinacional inglesa con sede en Barcelona, con tres posgrados a sus espaldas y una carrera consolidada como ingeniero ambiental, a volcarse por completo en el arte de la cachapa: una tortita de maíz dulce natural recién molida, crujiente por fuera y tierna por dentro, que se dobla por la mitad y se rellena de queso fresco o ternera mechada. Un producto típico de Venezuela, 100% libre de gluten con el que este ex directivo ha conquistado los paladares más diversos en la ciudad catalana y ahora está logrando lo mismo en Madrid.

Su afición por este alimento viene de largo. Mientras que de lunes a viernes se dedicaba a la auditoría en la empresa en la que trabajaba, los fines de semana preparaba cachapas y las presentaba en pequeñas ferias y eventos masivos de Cataluña, como el Barcelona Harley Days, un encuentro de motos en el que participó en 2015. Pronto descubrió que el producto no solo enamoraba a sus compatriotas venezolanos, sino que también tenía una aceptación local. A esto se le sumó la original estética vintage de sus puestos, que aprendió en su paso por Palomarket Fest (mercado de diseño en Barcelona) y con los que empezó a llamar la atención en todas las ferias donde participaba.

Lo que inició como un emprendimiento de fin de semana terminó por convertirse en una obsesión y, finalmente, en su profesión. El verdadero punto de inflexión ocurrió en 2017, en una feria en Castellón. Una joven venezolana, tras probar una de sus cachapas, rompió a llorar porque el sabor le recordó a las que hacía su madre fallecida, de quien no pudo despedirse. «En ese momento entendí que lo que estaba haciendo era mucho más que comida; era amor, tradición y memoria», reconoce David.

Decidió entonces abrir su primer restaurante en 2018, en la calle Villaroel de Barcelona, y que llevaría por nombre La Cachapera. Empezó con 14 mesas para un aforo de 50 personas. Creó una carta que incluía ocho cachapas de diferentes rellenos, tequechapas (versión propia de tequeños hechos con harina de maíz, en vez de harina de trigo), arepas, cachapitas (cachapas en miniatura) y el plato tradicional de la gastronomía venezolana, el pabellón criollo.

Aunque en los primeros meses seguía con su trabajo de auditor, finalmente tuvo que renunciar para poder atender tanto el local como los puestos de las ferias donde seguía participando. Dos años después, comenzó a obtener beneficios, pero entonces llegó la pandemia.

Su visión de negocio fue prodigiosa. Cuando vio que el tema del Covid era muy serio, «empecé a fabricar y a congelar nuestros productos. Tuve una reunión para crear nuestra propia plataforma de delivery y, cuando nos confinaron, ya tenía cuatro empresas para llevar los pedidos a domicilio. Eso ya me dejó más tranquilo», cuenta Díaz.

Durante esa etapa, el empresario asegura que vendió más a través de delivery y con horario de restricción que con el restaurante abierto. «La campaña por Instagram fue vital para comunicar que estábamos abiertos entregando nuestro producto a domicilio en Barcelona y también en las afueras. Incluso repartía yo mismo», relata.

SEGUNDO LOCAL Y SALTO A MADRID

En 2022 inauguró un segundo local en Barcelona (Marina, 241) junto con sus hermanos, y casi al mismo tiempo instaló en Madrid su primer restaurante en la capital, en Chueca. El segundo llegó el pasado abril (Hermano Garate, 6), en la zona de Cuzco.

La Cachapera cuenta hoy con seis locales distribuidos entre Barcelona, Valencia y Madrid. Bajo el Holding Grupo Cachapera, este ingeniero dirige hoy un negocio que superó los 6,5 millones de euros de facturación en 2025, posicionándose como una marca especializada en la auténtica cocina venezolana y que tiene un objetivo marcado: «llevar el sabor de Venezuela a cada rincón de España antes de 2028».

Para su creador, este restaurante es un negocio con alma, que conecta al público con la gastronomía, la música y la estética del caribe venezolano. Esencia que para David también es transmitida por el servicio que ofrece esa «gran familia de trabajadores» de múltiples nacionalidades que componen el personal de su empresa.

Su llegada al mundo de la hostelería también tiene una historia familiar, que guarda una herencia silenciosa. Su abuela paterna tuvo una cachapera en Venezuela y el logotipo de su marca, Fina, es un homenaje a las mujeres de su familia: su madre, sus abuelas y sus tías.

Pero el éxito de La Cachapera también se mide por su impacto social. Fiel a sus raíces, David colabora con fundaciones como Comida de Esperanza para combatir la desnutrición infantil en Venezuela.

Con la mirada puesta en Bilbao, Málaga y Zaragoza, David sigue cocinando historias, convencido de que su verdadera carrera profesional es ir brindando cobijo a los venezolanos a través de sus sabores, como aquel día que decidió bajarse del camión de comida para abrazar a una clienta que lloraba de nostalgia.

Continue Reading

Uncategorized

Madrid rendirá homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela con un gran acto en la Puerta del Sol

Published

on

Madrid, 5 de julio de 2026. La Comunidad de Madrid celebrará el próximo martes 7 de julio, a partir de las 19:00 horas, un acto institucional en la Puerta del Sol para rendir homenaje a las víctimas del doble terremoto que afectó a Venezuela el pasado 24 de junio.

El evento reunirá a representantes institucionales, miembros de la comunidad venezolana residente en España, organizaciones sociales, voluntarios y ciudadanos que desean expresar su solidaridad con el pueblo venezolano.

Antes del homenaje, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, mantendrá un encuentro con el presidente electo de Venezuela, **Edmundo González Urrutia>, con quien analizará la situación humanitaria y las iniciativas de cooperación desarrolladas tras la emergencia.

Durante el acto se realizará un minuto de silencio en memoria de las víctimas, una oración dirigida por un sacerdote y un reconocimiento especial a los integrantes del Equipo de Respuesta Logística Inmediata de la Comunidad de Madrid (ERICAM), así como a los voluntarios que han impulsado campañas de ayuda humanitaria desde España.

Asimismo, se proyectarán mensajes audiovisuales de venezolanos residentes en Madrid y ciudadanos españoles, reforzando el vínculo de solidaridad entre ambos pueblos.

La Puerta del Sol volverá así a convertirse en un punto de encuentro para la diáspora venezolana, reafirmando el compromiso de Madrid con Venezuela en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.

Sobre YosoyLatino.es

YosoyLatino.es es un medio digital dedicado a informar y conectar a la comunidad latina en España, ofreciendo cobertura de actualidad, inmigración, emprendimiento, cultura y acontecimientos de interés para millones de latinoamericanos residentes en el país.

Continue Reading

Uncategorized

Regularización en España: colombianos, marroquíes y venezolanos lideran las solicitudes presentadas

Published

on

Mas colombianos que nunca.

El proceso extraordinario de regularización de personas migrantes en España finalizó el pasado 30 de junio con 1.174.978 solicitudes registradas, más del doble de las 500.000 que el Gobierno había previsto inicialmente.

De acuerdo con los datos oficiales del Ministerio de Inclusión, 609.737 expedientes ya han sido tramitados y se encuentran en fase de instrucción, mientras que alrededor de 11.000 solicitudes ya cuentan con una resolución definitiva.

Entre las nacionalidades con mayor número de solicitudes destacan los colombianos (25,9%), seguidos por los marroquíes (13,3%) y los venezolanos (11,8%). También figuran entre los principales países de origen Perú, Honduras, Paraguay, Argelia, Senegal, Pakistán y Argentina.

Las comunidades autónomas que concentraron el mayor volumen de solicitudes fueron Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía.

El perfil de los solicitantes muestra una población mayoritariamente joven: el 81% tiene menos de 45 años, el 57% son hombres y el 43% mujeres. Además, el Ministerio destaca que tres de cada cuatro solicitantes son hispanohablantes, un factor que puede facilitar su integración laboral y social.

En materia de empleo, más de 159.000 personas ya se han incorporado al mercado laboral con una autorización provisional para trabajar, principalmente en sectores como hostelería, comercio, construcción y actividades administrativas.

La secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, señaló que el proceso continúa en fase de evaluación y que, por el momento, no es posible anticipar cuántas solicitudes serán finalmente aprobadas.

Mientras tanto, el proceso sigue su curso administrativo y también afronta un análisis por parte del Tribunal Supremo, que estudia diversos recursos relacionados con la adecuación de la normativa española al marco jurídico de la Unión Europea.

Para la comunidad latina residente en España, especialmente para colombianos y venezolanos, estas cifras reflejan la dimensión del proceso de regularización y la importancia de seguir atentos a las comunicaciones oficiales sobre la evolución de sus expedientes.

Continue Reading

Tendencias