Carmen Gómez encontró un nuevo hogar en Vigo y allí, junto con su esposo, abrió una panadería que ofrece barras de mucha miga, cachitos, mini lunch, bombas y hasta pan de jamón en diciembre. Y cada día vende más a una clientela mayoritariamente gallega
Carmen Gómez, conocida como Doctora Pan, le debe su nombre panadero a la unión de sus dos pasiones pues realmente es médico cirujana egresada de la Universidad Central de Venezuela, título que decidió colgar para dedicarse a la levadura, el amasado y el horneado.
Mientras estuvo en Venezuela, Carmen Gómez estudió Panadería en el Instituto Europeo del Pan (Iepan) y, al graduarse, decidió ser profesora allí mismo y en la Escuela de Cocina Plaza’s. Luego, decidió crear el diplomado Introducción a la panadería artesanal, académicamente avalado por la Coordinación de Extensión Universitaria de la UCV.
Sin embargo, relata que, aunque el diplomado tuvo excelentes resultados en Caracas, ella seguía con “esa espina” de que había muchas cosas más para mejorar sus conocimientos en el arte panadero. Así que ella y su esposo, Juan Casals, decidieron emprender un viaje en el 2019 a España para formarse en panadería y lo logran en la escuela Aproinppa. Ambos han seguido su formación, pero fue en el 2021 que finalmente abrieron su propia Panadería Pastelería Doctora Pan.
Carmen y Juan abrieron la panadería en 2021. Foto cortesía
A Carmen Gómez le parecía que el público de Galicia era difícil, por eso se sorprendió cuando, al abrir la panadería, se encontraron con comensales entusiastas que probaban cuanto les ofrecían.
Con mucha ilusión relata que los gallegos son personas maravillosas abiertos a nuevas experiencias. Tanta ha sido la receptividad que productos como los cachitos de jamón, los golfeados, el minilunch, la torta tres leches, la canilla y el pan de jamón en Navidad, se han quedado para satisfacer el exigente gusto regionalista de los gallegos.
Golfeados en Vigo. Foto cortesía Doctora Pan
“Estamos muy contentos porque hemos crecido en clientela sobre todo local. No hemos dejado de vender productos venezolanos, los vendemos siempre y vienen y te los piden los gallegos. Hacemos un pan igual a la canilla pero sin los aditivos. Entonces, están enamorados de ese pan que tiene tanta miga, porque aquí acostumbran a elaborar pan con muchos alvéolos (huecos en la miga). Al ver que nuestros panes están llenos de miga, los prefieren», dice Carmen.
En Doctora Pan están muy bien cotizada las bombas venezolanas y los cachitos, pero no los tradicionales. Los cachitos que más se venden son los de pavo y queso crema. De ahí que, si tuviera que escoger entre sus tres productos de mayor éxito en Doctora Pan escogería La barra en panadería, la bomba y el cachito de pavo y queso crema en bollería y la tres leches en repostería.
Los favoritos son los cachitos de pavo y queso crema. Foto cortesía Doctora Pan
Doctora Pan explica que uno de sus puntos favorables es que el cliente local disfruta tanto sus panes que los recomiendan y eso es algo primordial en Galicia: el boca a boca y, pues, hasta cierto punto las recomendaciones son las que dicen que “lo estás haciendo bien”.
Su panadería tiene la particularidad de que usan harinas molidas a piedra, no a cilindro y tampoco son harinas blancas. Su color es cremoso y ese extra de salvado que les queda a este tipo de molienda permite hacer panes de mejor calidad y con un sabor que se distingue entre otros. Además, sus panes son cocidos en horno de piedra.
Para Carmen Gómez la clave de su negocio, además de un producto de calidad, es darle al comensal lo que ellos mismos quieren recibir y la oportunidad de compartir culturas sin imponerlas.
Pues, aunque venden productos de la gastronomía venezolana, también tienen una amplia variedad de los productos que busca el comensal local, lo que les permite suplir la demanda de lo que el público quiere.
Las bombas también las piden mucho. Foto cortesía Doctora Pan
“Tengo una filosofía en mi vida: le doy a la gente lo que me gustaría recibir. Así que, si yo quiero un buen cachito, yo doy un buen cachito. Yo no me quiero sentar en un lugar en donde yo abra el pan y esté vacío porque entonces para qué me siento a comer. Y si bien es cierto que tú quieres mostrarle tu gastronomía, ellos también tienen la suya. Aquí hay para todos: venezolanos, gallegos, colombianos, uruguayos, argentinos… Hay pan y bollería para todos, para que nadie se sienta extraño al entrar», comenta.
Masa madre y largas fermentaciones
Doctora Pan cuenta que, aunque trabajan panes con masa madre, no todos los que ofrecen en el local lo son. Carmen Gómez y su esposo tienen como disciplina trabajar largas fermentaciones pero cuentan con algunos panes que sí son exclusivamente y 100% hechos con masa madre: centeno integral, trigo país, semillas e integral de trigo, que se ha convertido en uno de los favoritos ya que, según comenta, no hay panadería que tenga panes 100% integrales de trigo; y uno de mezcla de trigo y centeno de fermentación mixta.
Además tienen los panes de larga fermentación que se hacen de un día para otro y que son trabajados en frío.
Carmen Gómez explica que sus panes duran mucho más tiempo, entre cuatro a cinco días, y pueden controlar el desperdicio con una tabla en la que organizan la salida correcta de los panes.
La barra estrella
Uno de sus panes más vendidos es La Barra, que se hace y se consume al día, aunque puede durar hasta la mañana del día siguiente para que la gente pueda desayunar y, al final del día, buscar nuevamente su pan diario.
“Es una barra artesana totalmente distinta a la que vende en cualquier panadería. ¿Qué la hace diferente? La durabilidad es lo primero. O sea, tiene una duración de dos días, cosa que no es usual en otras panaderías, porque sus panes se ponen duros en horas», cuenta Carmen.
Otra de sus cualidades es que es una barra repleta de miga, de punta a punta. «A nosotros no nos gusta esa moda de tener 3 millones de alveolos en las barras porque entonces resulta dura y tosca. Nosotros preferimos miga a huecos. El tiempo de amasado y los reposos que damos son largos y el preformado y el formado son distintos a los de aquí», sentencia.
La barra de Doctora Pan tiene una corteza que cruje, pero amable al masticar. La bendición de tener un producto tan bueno es gracias a que, en Doctora Pan, llevan alrededor de un año perfeccionando la receta de lo que considera es una “barraza”, y que se puede parar al lado de cualquier otra y le dará la victoria de ser la preferida.
La mejor muestra de esto es que pasó de vender 10 barras diarias a 70. A esto se suman los panes de masa madre y el resto de la bollería.
Entre otras recomendaciones que Carmen Gómez puede hacer, según sus conocimientos médicos y su pasión por la panadería, se encuentra la del pan integral porque mejora el índice glicémico, aumenta el tránsito intestinal, mejora las evacuaciones y durabilidad. Apunta que, si el cliente no puede comer salvado, recomendaría cualquier otro pan de masa madre.
Para Doctora Pan la panadería es una pasión que la llena de paz, simplemente por mezclar agua y harina. Y de esa entrega, amor y felicidad nació Doctora Pan aun cuando tuvo que sortear montañas que en su momento eran, y siguen siendo, como escalar el Everest o el Salto Ángel, y no pequeños cerritos de retos.
Su entusiasmo y determinación le han permitido construir con éxito un lugar de encuentro cultural donde ya han logrado que, en Vigo, en las Navidades se coma pan de jamón, hasta incluso participar en la reconocida Ruta del Pan 2022 que, aunque no ganaron, estar allí de por sí ya era un gran logro.
¿Por qué Galicia? Pues, sin mucho que buscar y como dato curioso, Galicia es considerada “la cuna del pan”, ya que su tradición panadera se remonta a la época en que los monasterios elaboraban sus propios panes, especialmente con harina de trigo y centeno, además de ser un alimento tan arraigado en su cultura presente en la dieta diaria y en todas las comidas tanto así que el 20 de diciembre de 2019, el pan gallego fue incluido como patrimonio gastronómico de la región con indicación geográfica protegida.
La agrupación venezolana convirtió su presentación en la capital española en una experiencia inolvidable para cientos de latinoamericanos que vibraron al ritmo de sus éxitos.
Madrid volvió a confirmar que es una de las ciudades europeas donde más fuerte late la música latina. La banda venezolana Rawayana protagonizó una noche explosiva en la capital española, reuniendo a cientos de fanáticos que corearon cada canción y vivieron un concierto marcado por la emoción, la energía y la conexión directa con el público.
Uno de los momentos más comentados de la presentación ocurrió cuando Beto Montenegro, vocalista de la agrupación, decidió bajar del escenario para acercarse a los asistentes. La acción desató la euforia colectiva y convirtió el espectáculo en una experiencia íntima e inesperada que rápidamente comenzó a circular en redes sociales entre los asistentes al evento.
La presentación reafirma el enorme crecimiento internacional que ha tenido Rawayana en los últimos años y el fuerte vínculo que mantiene con la diáspora venezolana y latinoamericana en Europa. Madrid, una ciudad donde cada vez residen más venezolanos y latinoamericanos, se ha convertido en parada obligatoria para artistas que conectan con esta comunidad migrante.
Durante el concierto sonaron algunos de los temas más reconocidos de la banda, mezclando reggae, funk, pop y ritmos caribeños que han definido el estilo único del grupo. El público respondió con una energía constante durante toda la noche, creando un ambiente de celebración y nostalgia para muchos asistentes.
Eventos como este reflejan cómo la música latina continúa ganando espacios en España y consolidando una escena cultural cada vez más fuerte en ciudades como Madrid. La presencia de artistas venezolanos en grandes escenarios europeos también evidencia el impacto internacional de una nueva generación musical que sigue cruzando fronteras.
La noche de Rawayana en Madrid no solo dejó canciones y videos virales. También dejó una sensación compartida entre quienes estuvieron allí: la de vivir un concierto diferente, cercano y difícil de explicar con palabras.
Carúpanadas llega a Madrid para traer la auténtica empanada venezolana del oriente del país, con todo el sabor que tanto extrañamos.
📍 Quintiliano 8, Madrid
📅 Febrero 2026
✍️ YoSoyLatino
«La empanada venezolana no es solo comida — es memoria, es playa, es familia, es Venezuela entera en la palma de la mano.»
Eso es exactamente lo que siente quien cruza la puerta de Carúpanadas España, el local que está conquistando Madrid barrio a barrio, madrileño a madrileño.
La historia
De Carúpano a Madrid: una empanada con alma caribeña
Quien haya pisado las playas del oriente venezolano sabe que la mañana empieza con una empanada. No cualquiera: la de Carúpano, la que se vende en los quioscos a la orilla del mar con los pies en la arena, envuelta en una servilleta y servida con una sonrisa que no necesita traducción.
Carúpanadas España nació con esa misma filosofía: traer a Europa la receta original, la masa de harina de maíz bien sazonada, crujiente por fuera y tierna por dentro, con rellenos que son un viaje directo al Caribe. Ubicada en la calle Quintiliano 8 de Madrid, este local se ha convertido en punto de encuentro obligatorio para la comunidad venezolana — y para todos los madrileños con buen paladar.
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El nombre lo dice todo: Carúpano, la ciudad costera del estado Sucre en Venezuela, es reconocida como la cuna de la empanada venezolana más famosa del país. Una ciudad con historia, con carnaval, con mar y con un sazón que no se improvisa — se hereda. Y esa herencia es exactamente lo que Carúpanadas trae consigo a España.
¿Sabías esto, chamo?
La empanada venezolana está hecha con harina de maíz precocida, no con trigo como las empanadas argentinas o colombianas. Eso le da esa textura dorada, suave y ligeramente crujiente que es imposible de olvidar una vez que la pruebas.
La propuesta
Sabor que no necesita pasaporte
Cada empanada de Carúpanadas es una declaración de identidad. La carta respeta las recetas tradicionales del oriente venezolano: cazón desmechado, caraotas negras con queso blanco, carne mechada, pollo guisado y por supuesto el clásico pabellón — ese relleno que combina carne, caraotas, tajadas de plátano maduro y queso que es puro orgullo nacional.
Pero lo que más sorprende no es solo el sabor sino el ambiente. Entrar a Carúpanadas es reencontrarse con algo que muchos venezolanos en la diáspora creen perdido: ese pedacito de Venezuela que uno carga en el estómago y en el corazón. La dueña recibe a sus clientes con la misma calidez que caracteriza al venezolano de a pie.
El menú
Los sabores que conquistan Madrid
Rellenos de pura tradición venezolana, hechos con amor desde el oriente
🐟
Cazón
La reina del oriente. Pescado desmechado con aliños criollos. Clásico total.
🥩
Pabellón
Carne mechada, caraotas, plátano maduro y queso blanco. Venezuela en un bocado.
🧀
Queso
Simple y perfecta. Queso blanco venezolano que se derrite con cada mordisco.
🍗
Pollo Guisado
Pollo desmechado con el sazón criollo que te transporta directo a casa.
Dónde
📍 Quintiliano 8, Madrid
Pedidos
🛵 Glovo & Uber Eats
Instagram
@carupanadasespana
Diáspora & Comunidad
Más que un restaurante: un punto de encuentro
Madrid se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos favoritos de la diáspora venezolana en Europa. Hoy, la capital española alberga miles de venezolanos que han construido una vida nueva sin dejar atrás su identidad. Y esa identidad, muchas veces, vive en la comida.
Locales como Carúpanadas hacen algo que va mucho más allá de vender empanadas: crean comunidad. Son el lugar donde un venezolano recién llegado puede tomar un jugo de parchita, comer una empanada de cazón y sentir — aunque sea por un momento — que está en casa. Y donde un madrileño curioso descubre que la gastronomía venezolana es una de las grandes joyas culinarias de América Latina.
La presencia de negocios como este en Madrid es también un acto de resistencia cultural: la demostración de que la venezolanidad no se pierde en el exilio, sino que viaja, se adapta y conquista nuevos territorios — una empanada a la vez.
¡Dale que vamos!
Si estás en Madrid y no has probado Carúpanadas, chamo, ¿qué estás esperando? El Caribe te espera en la calle Quintiliano 8. 🌴
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